domingo, 26 de junio de 2022

Domingo da Semana XIII do Tempo Ordinario

26 de junio de 2022. Festividad de san Pelayo

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y amigos. Os deseamos paz y alegría de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Estamos en el domingo 13ª del Tiempo Ordinario. La liturgia de la Palabra de hoy nos habla de la Libertad, tema que siempre encuentra muchos simpatizantes pero pocos practicantes auténticos. Toda auténtica vocación exige libertad interior. La verdadera libertad consiste en no estar atado a nada ni a nadie, en poder moverse, en poder ponerse en camino, en poder siempre partir, en abrirse a la gozosa aventura de Dios.

Seguros de la presencia del Resucitado aquí y ahora en medio de nosotros, y guiados por el Espíritu de amor, pongámonos de pie e celebremos con fe esta eucaristía.
 

TEXTO DEL EVANGELIO (LUCAS 9, 51-62)

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Jesús se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.

Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». Él respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».
 

REFLEXIÓN: "YO QUISIERA QUE...", POR JAVIER LEOZ

1.- Yo quisiera que: La Palabra de Dios (y no la mía por supuesto) moviera de tal manera el interior de los oyentes que les hiciera saltar de un antes tortuoso, a un después lleno de felicidad La eucaristía (aquella que se necesita y a la que no se asiste con el piloto automático o por simple obligación) fuera la presencia real y misteriosa de un Jesús que alimenta los deseos de vivir según él. Las catequesis se convirtieran en encuentros personales y comunitarios con la vida del resucitado. Trampolines de un descubrimiento impresionante de Aquel que dio el todo por los hombres Nunca la sangre caliente se impusiera al sentido común. “Se atrae más con miel que con hiel”. Se predica al estilo de Jesús cuando se propone… uno se aleja de su modo de entender las cosas cuando se impone. Los sacerdotes fuésemos juglares y heraldos de un evangelio que ni se compra ni se vende sino que, a favor y en contra, se presenta tan y cual es. Que pregonásemos con convencimiento, y sin rubor alguno, un mensaje que desata reacciones de pasión y de odio, interés e indiferencia, vida y sufrimiento. Que huyésemos de aquellas seguridades que, a veces, nos convierten en simples funcionarios o dispensadores de servicios. La religiosidad popular (esa que expresamos exteriormente empujada por una fuerza interna) no se quedase reducida a los parámetros de la cultura o de las características de un pueblo. El mundo (mi parroquia y mi pueblo, mi familia y mis amigos, mis compañeros y mis amistades, etc.,) acogieran a Jesús con la misma alegría y el mismo encanto que aquellos primeros apóstoles que dejaron todo por seguirle.

2. Yo quisiera que: Los medios de comunicación social se hicieran eco del mensaje del evangelio como la mayor novedad para sus audiencias Yo quisiera, como decía santa Teresita del Niño Jesús, que este mundo fuera un pedazo de cielo. A veces, también yo pienso en recurrir a esas “llamaradas” que pedían los entusiastas y cabreados amigos de Jesús ante la dureza y cerrazón de los samaritanos… y de nuestro propio mundo. ¿Cómo puede vivir este mundo tan de espaldas a lo que le podría hacer feliz? ¿Cómo pueden vivir en permanentemente ceguera los que intentan dirigir? ¿Cómo con tanto esfuerzo y trabajo no vemos aparentemente fruto? Esta es nuestra misión; descubrir y hacer descubrir que JESÚS sigue siendo vital para un nuevo orden y una nueva situación de la humanidad. ¿Qué lo tenemos difícil? ¡Cuando ha sido fácil presentar sin fisuras e íntegramente su proyecto!

3.- Este es nuestro empeño; hacer llegar a nuestras asambleas que, aquello que oyen y comen, rezan y practican, tiene una causa y un efecto, un poder y una realidad, un fin y un futuro: CRISTO El Señor, aunque nos parezca todo lo contrario, nos sigue llamando. ¿Cómo le respondemos? Que este verano, recién estrenado lejos de empujarnos a ser pirómanos de situaciones complicadas nos haga recuperar el sentido del evangelio como el mejor tonificante y refresco para tantas personas y almas quemadas.
 

ORACIÓN DE LOS FIELES

Con la confianza de ser escuchados, presentemos nuestras peticiones a Dios Padre, que nos enseña el sendero de la vida y nos sacia de gozo en su presencia.

1. Por la Iglesia: para que anuncie a todos los hombres la alegría del evangelio. Roguemos al Señor.

2. Por los gobernantes y legisladores de las naciones: para que trabajen por eliminar en todo el mundo la esclavitud. Roguemos al Señor.

3. Por los que titubean en seguir a Cristo: para que sean ayudados en sus dudas por la fuerza del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.

4. Por los colaboradores y bienhechores de nuestra parroquia, para que Dios les premie su generosidad y entrega, roguemos al Señor

5. Por todos nosotros; para que amando a nuestro prójimo andemos según el Espíritu y no bajo los deseos de la carne. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos llamas a celebrar tus santos misterios, escucha nuestras oraciones y mantén nuestra libertad con la fuerza y la dulzura de tu amor, para que no venga a menos nuestra fidelidad a Cristo en el servicio generoso a los demás. Por Jesucristo nuestro Señor.
 

ORACIÓN

YO TAMBIÉN QUIERO SUBIR, CONTIGO
A esa Jerusalén, lugar de entrega y de esfuerzo aunque,
en la calzada, no todo sea compresión y abrazos
Quiero ser cristiano, y contigo Señor,
saber y sentir que –avanzar junto a Tino siempre es fácil, no todo es aplauso
Yo también deseo ascender a las altas cumbres, y,
desde las alturas, llamar a la fe y a la esperanza
a mis hermanos compartir aquello que llevo dentro y,
lejos de detenerme en el sendero,
empujar a los que quieran vivir con aires distintos
Yo también aspiro a ir contigo,
Señor A la Jerusalén que en el cielo aguarda
A la Jerusalén que en el cielo se levanta
Con la fuerza de la Eucaristía Con el cayado de tu Palabra,
Señor Con la infusión de los sacramentos
Con la voz de tu Iglesia, Señor, quiero ir yendo,
a una contigo, y disfrutar de tu Reino prometido.
Ayúdame, Señor, a estar siempre en decidida marcha
a pesar de las piedras que salen o se arrojan a mi paso. Amén.
 

DESPEDIDA HASTA EL CURSO QUE VIENE

Querido amigos, hacemos un paron durante el verano en esta publicación semanal. Queremos agradecer vuestro interés y vuestra implicación con la liturgia. Estamos llamados a celebrar la vida en comunidad, eso hacemos y para eso ofrecemos este espacio orientativo que  facilite esa participación. Deseamos un tiempo de descanso, no en la vivencia de la eucaristía, sino en nuestra vida y actividades en general. Nos vemos en octubre.

Siempre a vuestra disposición para lo que podais necesitar, aquí estamos el equipo de la delegación de Liturgia de Mondoñedo Ferrol.

Un abrazo para todos y cada uno.

FELIZ VERANO.

 

domingo, 19 de junio de 2022

SOLEMNIDADE DE CORPUS CHRISTI

Domingo de la 12ª semana del Tiempo Ordinario

19 de junio de 2022. Solemnidad del Corpus Christi-Día de la Caridad

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

El Corpus Christi, conocido igualmente como Cuerpo de Cristo, Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se conmemora como una eucaristía para adorar la presencia de Jesús. Es una festividad móvil de la religión católica, contemplada en el calendario litúrgico. Se celebra el jueves siguiente a la solemnidad de la Santísima Trinidad, la cual se lleva a cabo el domingo siguiente a Pentecostés (sesenta días después del Domingo de Resurrección). En 2022, el día del Corpus Christi se celebra el 19 de junio.

El Corpus Christi tuvo sus orígenes en la última cena de Jesucristo junto a sus doce discípulos, durante la noche del Jueves Santo. Jesucristo convirtió el pan en la representación de su cuerpo y el vino, que representaba su sangre, invitando a sus discípulos a que comieran y bebieran de él. Este acto precede el santo sacrificio de Jesús en la cruz, venerando su santidad como representante de Dios en la tierra.

De acuerdo a registros e investigaciones de historiadores, en la Edad Media (año 1208) la religiosa Juliana de Cornillon propuso celebrar esta festividad en honor al cuerpo y sangre de Cristo presentes en la eucaristía. Dicha propuesta se materializó en el año 1246, en la diócesis de Lieja, ubicada en Bélgica.

Ya en el año 1263 sucedió un hecho milagroso en la localidad de Bolsena (Italia), cuando, en la celebración de una misa, un sacerdote rompió la hostia consagrada, brotando sangre de ella. Esto consolidó esta festividad litúrgica del Corpus Christi.

En el Concilio de Vienne (año 1311) Clemente V reguló el cortejo procesional en el interior de los templos. En el año 1316 Juan XXII introdujo la Octava que incluyó la exposición del Santísimo Sacramento y el papa Nicolás V encabezó la procesión en la festividad del Corpus Christi del año 1447, con la Hostia Santa por las calles de Roma.
 

MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, nuestro Señor. Alabémoslo con fe, pues permanece con nosotros hasta el fin de los tiempos, en el misterio de la Palabra que nos da, en el misterio del pan que comparte con nosotros en el misterio de nuestra comunidad que congrega.
Esta eucaristía nos acerque a la fiesta eterna de su amor. Este domingo del Corpus es también el domingo de Caritas. Nuestra oración y nuestra ayuda económica será para esta organización eclesial que desde Cristo donación y eucaristía lucha contra la pobreza.
 

TEXTO DEL EVANGELIO (LUCAS 9, 11B-17)

En aquel tiempo, Jesús les hablaba acerca del Reino de Dios, y curaba a los que tenían necesidad de ser curados. Pero el día había comenzado a declinar, y acercándose los Doce, le dijeron: «Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado». Él les dijo: «Dadles vosotros de comer». Pero ellos respondieron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente».

Pues había como cinco mil hombres. Él dijo a sus discípulos: «Haced que se acomoden por grupos de unos cincuenta». Hicieron acomodarse a todos. Tomó entonces los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los fueran sirviendo a la gente. Comieron todos hasta saciarse. Se recogieron los trozos que les habían sobrado: doce canastos.
 

REFLEXIÓN: "PANCARTA DE AMOR DIVINO Y HUMANO", POR JAVIER LEOZ

1.- En este día del Corpus Christi, estamos llamados a entrar en un lugar donde, el pan y el vino, dejan de serlo para convertirse en permanente presencia de Cristo en la Eucaristía Insertarnos en Cristo comporta siempre salir enriquecidos, no de bienes materiales, y sí llenos de su Espíritu en el corazón y en el alma. Treinta minutos, escasos, no son suficientes, ni dan cuenta del valor inmenso que encierra la Eucaristía. Pero, toda una vida cristiana, sería difícil de llevarla adelante sin el aprovisionamiento del pan único y partido.

2.- La festividad del Corpus Christi se hace demasiado grande para encorsetarla en los cuatro muros de un templo. -Es tan grande su misterio y, tan imposible de contenerlo en el corazón de las personas, que se desparrama por los aledaños y plazas, cuando sale de la mejor catedral o de la iglesia menos importante y más escondida. -Es tan firme nuestra devoción hacia la Eucaristía, que lo manifestamos públicamente, sin temor ni vergüenza, ante un mundo que ensucia y empapela las paredes no precisamente con mensajes de verdad que interpelen y empujen al amor verdadero. -Es tan convencido, nuestro aprecio por la presencia del Señor en la Eucaristía, que necesitamos seguirle cuando, EL por delante, salta al asfalto o al empedrado en medio del entresijo de ciudades y pueblos, de hombres y mujeres gritándonos: ¡Dios está aquí! -Impresiona tanto la “reserva” del Amor de Dios en el Sagrario, que sale en Custodia para que el mundo entienda que sin El, el ser humano, será un fracasado y un fracaso, algo imposible de llevar adelante cuando, los amores no son correspondidos. Corpus Christi: La caridad es causa de felicidad personal y comunitaria. El dar supone enriquecerse a sí mismo. Con la caridad todos somos beneficiados. Corpus Christi: Es centralizar el Misterio de la Eucaristía en aquel acto de supremo servicio donde Jesús da pruebas del señorío del amor de Dios en su corazón. Corpus Christi: Es manifestar públicamente la convicción de todo cristiano católico que siente y vive en la Eucaristía el AMOR que Dios nos tiene. Que sabe que siempre hay un Misterio escondido detrás de las especies del pan y del vino. Corpus Christi: Es el Amor de Dios que toma cuerpo. Que se hace cuerpo; visible, alimento, vino y pan. Y, si el amor de DIOS se hace cuerpo, nuestras calles se abren de par en par para que, por unos momentos, se conviertan en mesa interminable donde los seguidores de Jesús celebren, proclamen, vivan y coman su pan multiplicado. Corpus Christi: Es el Amor de Dios a los hombres y - por efecto boomerangamor y servicio, generosidad y justicia, perdón y fraternidad de los hombres con los propios hombres.

3.- Si el amor de Dios se hace cuerpo, por nosotros, de igual manera somos urgidos por imperativo de Jesús Eucaristía a ser cuerpo visible de justicia y del compartir, de alegría y de tolerancia, de respeto y de fe, de reconciliación y de esperanza, de ilusión de coraje, de piedad y de compromiso continuado en pro de una sociedad que no tiene más esquemas sino el poder para tener. Ahora, en estos tiempos sobre todo, donde hay tanto contraste de culturas y hasta de religiones…es bueno manifestar públicamente lo que sentimos y lo que creemos: ¡Dios está aquí! No sé porque me da que el Corpus, hoy más que nunca, puede ser un desafío ante ese afán de replegar y de esconder todo lo que suene a religioso. Frente a ese intento, desenfrenado y hasta provocador, de silenciar y apartar a Dios de la vida pública. La custodia, con Cristo dentro, puede ser perfectamente la gran pancarta de un Dios que sigue hablando y manifestándose a través de nosotros. Pero, ¡eso sí!, primero lo creamos nosotros y luego…lo manifestemos con todas las consecuencias.
 

ORACIÓN DE LOS FIELES

Hermanos, Dios nos ha saciado con su palabra. Presentémosle ahora con confianza las oraciones que esta Palabra ha sembrado en nuestro corazón.

1. Por la santa Iglesia: para que, fortalecida con el pan de la vida, anuncie con palabras y obras el evangelio, roguemos al Señor.

2. Por los sacerdotes y diáconos, ministros del altar: para que se conforme con el misterio que celebran para alabanza de Dios y santificación de los hombres, roguemos al Señor.

3. Por los que necesitan nuestra ayuda y por Cáritas: para que la buena noticia de la salvación se realice en la caridad de la Iglesia, roguemos al Señor.

4. Por los moribundos: para que la comunión robustezca su esperanza, sea consuelo y fuerza en su agonía y prenda de salvación eterna, roguemos al Señor.

5. Por los que celebramos estos sagrados misterios: para que al sentarnos a la mesa del Señor no descuidemos la generosidad y la solidaridad, roguemos al Señor.

Dios Padre bueno, que nos has reunido en asamblea festiva para celebrar el sacramento pascual del Cuerpo y Sangre de tu hijo; escucha nuestras plegarias y danos tu Espíritu, para que al participar en el sumo bien de toda la Iglesia, nuestra vida sea una continua acción de gracias, expresión perfecta de la alabanza que te dirige toda la creación. Por Jesucristo nuestro Señor.
 

ORACIÓN

No guardes silencio, Señor,
y en este día del Corpus hazte presente con la misma
fuerza de aquel inolvidable del Jueves Santo. Pero,
deja que este momento –Señor- seamos nosotros
quienes nos arrodillemos ante este gran Sacramento.
Hoy, como entonces, sentimos tu presencia Señor Hoy,
como entonces, sentimos el amor que se hace entrega Hoy,
como entonces, sentimos la generosidad que se transforma en servicio.
¡Bendito, mil veces bendito, Señor!

Te quedaste para compartir nuestras penas y fatigas y,
cada día que pasa, necesitamos de la eucaristía para enfrentarnos a ellas
Te quedaste en el altar para que nuestra fe no se debilitara y,
cada hora que pasa, elevamos tu Hostia Santa, porque,
de lo contrario, tememos desfallecer en el camino.
¡Bendito! ¡Mil veces bendito, Señor!

Hablaste con Palabras de amor,
y hoy sales a nuestras calles reclamando nuestra pasión por los demás
Te arrodillaste para limpiar nuestros pies cansados y,
hoy somos nosotros quienes adoramos y
bendecimos tu Realeza en la Custodia
Repartiste el pan de la vida,
el aperitivo de la vida eterna y hoy, en este día del Corpus,
a tu paso las travesías se convierten en ríos
de felicidad celeste las plazas en manantiales
o surtidores de vida los balcones en alabanzas
o en lluvia de pétalos ante tu presencia real y misteriosa
¡Bendito! ¡Mil veces bendito seas!

Descubrirte, escucharte y comulgarte,
Señor, ha sido una gracia y,
acompañarte por los rincones por los
cuales discurre nuestra vida ha sido,
en este día del Corpus, un privilegio que sólo das a tus amigos.

 

domingo, 12 de junio de 2022

SANTÍSIMA TRINDADE

Domingo de la 11ª semana del Tiempo Ordinario12 de junio de 2022. 

Solemnidad de la Santísima Trinidad

"Pentecostés… con nuestras fatigas e incoherencias nos infunde aires nuevos y bríos nuevos, ganas e ilusión, compañía y fortaleza, honestidad y transparencia, vitalidad y ansias de conquistas para Dios"

UN SOLO DIOS EN TRES PERSONAS: EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO.

La Iglesia dedica el siguiente domingo después de Pentecostés a la celebración del día de la Santísima Trinidad. Un misterio es todo aquello que no podemos entender con la razón. Es algo que sólo podemos comprender cuando Dios nos lo revela. El misterio de la Santísima Trinidad -un sólo Dios en tres personas distintas-, es el misterio central de la fe y de la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en sí mismo.

Aunque es un dogma difícil de entender, fue el primero que entendieron los apóstoles. Después de la Resurrección, comprendieron que Jesús era el salvador enviado por el Padre. Y, cuando experimentaron la acción del Espíritu Santo dentro de sus corazones en Pentecostés comprendieron que el único Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Los católicos creemos que la Trinidad es una. No creemos en tres dioses, sino en un sólo Dios en tres personas distintas. No es que Dios esté dividido en tres, pues cada una de las tres personas es enteramente Dios. Padre, Hijo y Espíritu Santo tienen la misma naturaleza, la misma divinidad, la misma eternidad, el mismo poder, la misma perfección; son un sólo Dios. Además, sabemos que cada una de las personas de la Santísima Trinidad está totalmente contenida en las otras dos, pues hay una comunión perfecta entre ellas.

Con todo, las personas de la Santísima Trinidad son distintas entre sí, dada la diversidad de su misión: Dios Hijo-por quien son todas las cosas- es enviado por Dios Padre, es nuestro salvador. Dios Espíritu Santo-en quien son todas las cosas- es el enviado por el Padre y por el Hijo, es nuestro santificador.

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y amigos. Recibid todos gracia y paz de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Este domingo celebramos la soleminidad de la Santísima Trinidad, misterio central de nuestra fe, misterio de un solo Dios – único y verdadero – que se va revelando progresivamente como una comunidad de amor de tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Primero, Dios se revela a sí mismo en la creación. Después, Jesús nos revela a Dios como Padre todo amoroso, su Padre y nuestro Padre. Y Jesús nos revela también que la verdadera Sabiduría es el Espíritu de Dios, que nos llevará a experimentar a Dios como Padre.  Todos estamos llamados a esa experiencia de Dios, que más que proximidad es unidad.

En la alegría de sentirnos hijos amados del Padre, hermanos de Jesucristo y templos vivos del Espíritu Santo, pongámonos de pie y celebremos la fiesta de nuestra fe.

TEXTO DEL EVANGELIO (JUAN 16, 12-15)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’».

REFLEXIÓN: "¡QUÉ ENCANTO TIENE LA TRINIDAD!", POR JAVIER LEOZ

1.- Fiesta en honor a DIOS. El homenaje a la UNIDAD de tres personas que, siendo diferentes, deja a la intemperie nuestra dispersión, la ruptura del mundo y de las cosas, del ser humano y de las estructuras sociales..... Con Jesús, en este día, remontamos hacia las alturas y –como el montañero que ha sabido intuir y valorar la importancia de las herramientas de escaladacontemplamos con el Resucitado los tres anillos fundidos en oro de la misma naturaleza y con los mismos quilates: PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO. ¿Cómo puede Jesús dirigirse a DIOS si El es DIOS”? Buena pregunta para una sencilla respuesta: Jesús nos enseña a optar por El, pero como camino hacia el Padre. No pretende que nos quedemos exclusivamente en El. Nos empuja nadar aguas arriba, como aquel que quiere encontrar su nacimiento o el origen del todo.

2.- ¡GLORIA Y ALABANZA A LA TRINIDAD! Tres en Uno....y el Uno en Tres. No es juego de palabras y sí, por el contrario, corazón indiviso, misterio profundo de nuestra fe y de nuestra vida cristiana: -Nos enseña que DIOS es familia y que, nosotros, formamos parte de ella aunque no lleguemos a comprender ni entender todo el entresijo y la riqueza que encierra. -Dios es AMOR y, nosotros, participamos de esa fusión única y maravillosa que existe entre las tres personas. -Dios es COMUNIÓN y, nosotros, la contemplamos y la comemos, la vivimos y la palpamos, la añoramos y la necesitamos ante la fragmentación existente en nuestro entorno, en las galaxias de nuestros afectos, en nuestras luchas, proyectos y fatigas. -Dios es UNICO y, nosotros, le damos gloria y alabanza porque nuestra FE nos dice que en El está puesta nuestra esperanza, nuestro ser iglesia, nuestra vida cristiana que ha de ser siempre trinitaria.

3.- ¡GLORIA Y ALABANZA A LA TRINIDAD! -En la Trinidad reina el amor....y el amor siempre produce abundancia de frutos. En nosotros, cuando acampa el egoísmo, nuestra vida sólo produce esterilidad. -En la Trinidad nace y se REVELA el amor que se hace servicio. En nuestro entorno (medios de comunicación, en la pareja, en la sociedad...) se confunde amor con placer. Y con el poder (no con el servicio) se compra muchas veces el simple placer olvidando y descafeinando el amor. -En la Trinidad, Jesús, nos presenta el rostro, el número, la identidad, la grandeza, el apellido de su familia invitándonos a dar razón y testimonio de ella: ¡ID POR EL MUNDO! Como cristianos, que participamos de esa comunión de las tres personas, estamos llamados a dar a conocer la buena fama y la solera de esta gran familia que es la Santísima Trinidad. Quien se acerca hasta ella, siempre tiene ganas de volver de nuevo.

ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Para que en torno al Papa todos los cristianos dispersos por el mundo logremos establecer esa unidad que Cristo quiere para su Iglesia, oremos. 

2. Para que Dios Padre ilumine con su Espíritu Santo a los que gobiernan nuestro país, y puedan luchar por el bienestar de los menos favorecidos de nuestros pueblos, oremos.

3. Para que el amor del Padre, manifestado en su hijo Jesús nos mueva a practicar la caridad con todos aquellos más necesitados de nuestra sociedad, oremos.

4. Para que el amor que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo nos permita también, a los que este día compartimos su banquete, ser uno para que el mundo crea en Dios, oremos.

ORACIÓN

¡QUIÉN TE DESCUBRIERA, MI DIOS!

Tan único y, a la vez tan distinto como Padre,

hijo y Espíritu Santo pero, sabiendo que el AMOR,

puede interpretar tan gran secreto.

Eres el Dios con nosotros y, todavía,

andamos empeñados en caminar solos en creer

y vivir incomunicados en amarnos, más a nosotros mismos,

que disfrutar dándonos a los demás.

 

¡QUIÉN TE DESCUBRIERA, MI DIOS!

Como alguien que no alcanzo a entender pero,

como alguien, que vive conmigo que se ofrece en un misterio de

Tres personas que habla con la fuerza y la autoridad

del Padre que ama con las manos y el cuerpo del Hijo

que quema con el fuego del Espíritu Santo.

 

¡QUIÉN TE DESCUBRIERA, MI DIOS!

Como Dios verdadero, único e indiviso, como Dios futuro,

pero presente en nuestras tribulaciones, como Dios familia,

y llamándonos a la comunión, como

Dios que busca la unión,

y no la dispersión.

 

¡GRACIAS, SEÑOR! No eres un Dios solitario.

No eres un Dios cerrado. No eres un Dios independiente.

 

¡GRACIAS, SEÑOR! Porque, en tu intimidad,

sabes desplegarte en tres personas tan distintas

pero en un mismo Dios verdadero.

 

¡GRACIAS, SEÑOR!

 

domingo, 5 de junio de 2022

Solemnidade de Pentecostes

5 de junio de 2022. Solemnidad de Pentecostés

"Pentecostés… con nuestras fatigas e incoherencias nos infunde aires nuevos y bríos nuevos, ganas e ilusión, compañía y fortaleza, honestidad y transparencia, vitalidad y ansias de conquistas para Dios"

EL ESPÍRITU SANTO OS LO ENSEÑARÁ TODO

Pentecostés es día en que se cumplió la promesa de Cristo a los apóstoles. La venida del Espíritu Santo tuvo lugar el quincuagésimo día después de la resurrección de Jesucristo. Fue cuando el Padre envió al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora.

«Si alguien tiene el Espíritu de Jesús, realiza los mismos gestos de Jesús». En el calendario cristiano con Pentecostés se termina el tiempo pascual de 50 días. Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.

La FIESTA DE PENTECOSTÉS es el segundo domingo más importante del año litúrgico, después de la Pascua. Los cristianos tienen la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la resurrección de Cristo, su ascensión y la venida del Espíritu Santo.
 

MONICIÓN DE ENTRADA

Sed bienvenidos, hermanos y amigos. Os deseamos paz y alegría de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La Iglesia católica celebra este domingo la solemnidad de la Ascensión del Señor, el retorno de Jesús al Padre. Antes de ascender Jesús vuelve a prometer que enviará su Espíritu Santo. Después, bendice a sus discípulos y sube a la gloria del Padre iniciando su ministerio de intercesor. A partir de entonces los discípulos ya no verán a Jesús… pero los demás deben ver a Jesús en ellos y a través de ellos. A partir de la Ascensión, esa es nuestra misión: ser transparencia de Cristo, en cualquier circunstancia y en cualquier lugar. Seguros de la presencia del resucitado aquí y ahora en medio de nosotros, pongámonos de pie y celebremos con gozo nuestra acción de gracias.
 

TEXTO DEL EVANGELIO (JUAN 20, 19-23)

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
 

REFLEXIÓN: "PENTECOSTÑES: UNA IGLESIA EN MARCHA", POR JAVIER LEOZ

1.- Podemos pensar que aquellos hombres a los que el Resucitado enviaba por aquellos mundos de Dios... eran distintos a nosotros. Podemos pensar que todos, sin excepción, vestían el traje de la perfección Podemos pensar que, al ser tan tocados y elegidos por Dios, no había ventana abierta para la duda ni para la desesperanza, para el pecado o la deserción. Podemos pensar eso y llegar a equivocarnos con esa imagen idílica de lo que fueron y, tal vez, en algo no lo fueron tanto. Uno, cuando entra en la Palabra de Dios, concluye que aquellos sobre los que el Espíritu descendía en aquel primer Pentecostés, estaban tan traspasados de dudas como actualmente lo podemos estar nosotros. Tan llenos de miserias como de contradicciones está poblada nuestra misma vida. Tan condicionados por las debilidades como nosotros inmersos y atacados por el vacío espiritual que lo invade todo y lo penetra todo. 2000 años después de aquel tiempo inaugurado por el Espíritu Santo, el tiempo de la Iglesia, seguimos con las mismas luchas y con los mismos condicionantes para vivir como testigos del Resucitado.

2.- Unos quieren vivir esa experiencia al margen de la Iglesia. La ven como algo desfasado y cerrada en sí misma. Como que, hace tiempo, que dejó de escuchar la voz del Espíritu que le llama a la renovación personal y comunitaria. Otros, aun siendo conscientes de sus limitaciones y traiciones al espíritu del Evangelio, la queremos porque sabemos que si la Iglesia fuese perfecta y santa al cien por cien… no tendríamos cabida en ella y, porque la sentimos tan nuestra, trabajamos, ponemos la crucecita en nuestra declaración de la renta, formamos parte diferentes grupos, movimiento o nos desvivimos hasta la muerte por lo que es grande en ella: JESUCRISTO.

3.- Hoy, en Pentecostés, damos gracias a Dios por esta gran casa en la que todos tenemos un sitio y algo que ofrecer y realizar: LA IGLESIA.

- Una iglesia que se hace fuerte e irrompible cuando siente y se agarra a la comunión de hermanos en la misma fe y unidos por la misma esperanza

- Una iglesia que se lanza al futuro sin miedo alguno sabiendo que lleva entre manos la mayor riqueza que el mundo puede esperar: EL EVANGELIO.

- Una iglesia que habla sin tapujos, sin vergüenza y que, precisamente por ello, su mensaje provocará chispas cuando puede más la sin razón que el sentido común, la banalidad de las cosas que la dignidad humana, el personalismo más que lo comunitario, el cosmos mas que el propio hombre.

- Una iglesia a la que no le importa mirar de reojo, pero con afán de superación, a los orígenes de su nacimiento. En aquel alumbramiento la comunión de bienes y el perdón, la fraternidad y la alegría, la valentía y la audacia para presentar a Jesucristo….rompieron esquemas y tradiciones, corazones y modos de vida.

- Unos hombres y mujeres que llamaban la atención y que fueron formando esa gran familia que ha llegado hasta nuestros días. ¿Por qué hoy nuestra iglesia brilla más por el esplendor de su riqueza artística que por el estilo de vida que muchos cristianos no llevamos dentro de ella?

4.- Pentecostés… a los cincuenta días, es un soplo que nos viene bien para lanzarnos como iglesia a la conquista de ese mundo tan duro para entender y comprender, vivir y amar las cosas de Dios. Pentecostés…con todo lo que la Iglesia ha sido y es, supone un abrir de par en par la creatividad de todo creyente para que el mensaje de salvación de Jesucristo no quede clavado en las cuatro paredes de una sacristía o adornando la belleza de un templo. Pentecostés… con nuestras fatigas e incoherencias nos infunde aires nuevos y bríos nuevos, ganas e ilusión, compañía y fortaleza, honestidad y transparencia, vitalidad y ansias de conquistas para Dios.
 

ORACIÓN DE LOS FIELES

Hermanos, dejémonos conducir por el espíritu de Dios y pidamos con confianza por nuestras necesidades. A cada intención respondemos: "Escúchanos, Señor".

1. Por la Iglesia, comunidad de creyentes reunidos por el Espíritu Santo, para que fortalecida y conducida por el mismo Espíritu sea un signo para el mundo del Dios bueno y providente. Oremos.

2. Por nuestro obispo Fernado, para que en su ministerio pastoral resplandezca el amor de Dios que busca la unidad de todos los creyentes. Oremos.

3. Por nuestros gobernantes, para que, dejándose guiar por el Espíritu Santo, encuentren soluciones justas y equitativas a las dificultadas por las que atraviesa nuestra sociedad. Oremos.

4. Por quienes se unen a la cruz de Jesús, por medio del sufrimiento o el dolor, para que el Espíritu de Dios que mantuvo de pie junto a la cruz a María Santísima, colme sus corazones y haga descubrir el sentido de su dolor. Oremos.

5. Por nosotros, para que renovados por el Espíritu Santo nos abramos a la obra nueva que él quiera realizar en nosotros mismos y así podamos ser espejos vivientes de Cristo. Oremos._
 

ORACIÓN

VIVIR SEGÚN EL ESPÍRITU SANTO
Vivir según el Espíritu Santo, es difícil.
Vivir con el Espíritu Santo, no lo es tanto.
Es bueno pensar que,
él nos acompaña aunque no nos demos cuenta;
nos habla, aunque no lo escuchemos; nos conduce,
aunque acabemos eligiendo el camino contrario;
nos transforma, aunque pensemos que, todo, es obra nuestra.

VIVIR PENTECOSTES
es pedirle a Dios, que nos ayude a construir
la gran familia de la Iglesia es orar a Dios,
para sacar de cada uno lo mejor de nosotros mismos
es leer la Palabra y pensar: “esto lo dice Jesús para mí”
es comer la eucaristía, y sentir el milagro de la presencia real de Cristo es rezar,
y palpar –con escalofríos- el rostro de un Dios que nos ama.

¡PENTECOSTES ES EL DIOS INVISIBLE!
El Dios que camina hasta el día en que nos llame a su presencia.
El Dios que nos da nuevos bríos e ilusiones.
El Dios que nos levanta, cuando caemos.
El Dios que nos une, cuando estamos dispersos.
El Dios que nos atrae, cuando nos divorciamos de él.


¡PENTECOSTES ES EL DIOS DE LA BRISA!
El Dios que nos rodea con su silencio.
El Dios que nos indica con su consejo.
El Dios que nos alza con su fortaleza.
El Dios que nos hace grandes con su sabiduría.
El Dios que nos hace felices con su entendimiento.
El Dios que nos hace reflexivos con su santo temor.
El Dios que nos hace comprometidos, con el don de piedad.
El Dios que nos hace expertos, por el don de la ciencia.
Pentecostés, entre otras cosas, es valorar, vivir,
comprender y estar orgullosos de todo lo que nos prometió Jesús de Nazaret.
¿Cómo? Dejándonos guiar por su Espíritu.