domingo, 23 de agosto de 2020

Jugar para conocer..

 "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" (Mt 16, 13-20)
Inteligencia y cariño: éstas eran las dos condiciones que cumplía aquel caniche para ser tenido por "su familia". El buen párroco se sintió acaso en el deber de recordar que los animales son animales y no personas, habida cuenta del abismo que nos separa de ellos. Mientras, yo jugueteaba con el animalito entre el suelo y mis rodillas, tan ajeno como él a ese abismo en cuyo borde debía de encontrarme, por lo visto, sin saberlo ni preocuparme lo más mínimo por ello. Los animales no son humanos, es bien cierto, pero hay momentos en que se parecen a nosotros y nosotros a ellos...
Son los momentos para el juego. Se cuenta de algunas batallas que los contendientes se daban breve tregua para jugar unos con otros. No importaba entonces el bando más que si el otro es un bruto animal y yo persona. Jugando somos todos necesarios. No es posible jugar con uno mismo. Por eso el juego une más que la más justa de las guerras y la más alta de todas las banderas. Nosotros lo valoramos, sin embargo, mucho menos que el trabajo productivo y redentor. Pero, al minusvalorarlo, obtenemos un efecto inesperado: la sobrevaloracion del ocio, que es tiempo para pasarlo sin trabajar. El juego redime mucho más que el propio trabajo y su residuo, hábilmente explotado por la industria del entretenimiento.
No es posible conocer sin querer, reconocer el valor y la inteligencia de otro ser humano sin ponerse a jugar con él. Dos se conocen cuando empieza el juego. Aprenden a respetarse respetando las reglas del juego: ni trampas ni zancadillas. Sobre el terreno de juego queda al descubierto el corazón de las personas: sus sentimientos, su mundo propio. Allí se juega nada menos que la verdad del mundo común, ése que vamos componiendo o descomponiendo con nuestras palabras comunes: desde las más concretas hasta las más abstractas, desde las más humildes hasta las más sublimes. La ética en el juego es la base de la política, juego de la convivencia entre libres e iguales.
Allí donde no se juega o se juega sin reglas, no es solo el abismo entre hombre y bruto el que se abre. Se abre un abismo aún más profundo entre hombre y hombre. El que no sabe querer a una criatura indefensa no sabe desarmar tampoco a otra que puede defenderse. El que no sabe jugar con las palabras o los gestos, con las manos o los pies y con la cabeza, es como uno de esos políticos que nunca cumplen sus promesas. Sus grandes palabras mueren sin haber nacido, gastadas y vacías. Sin mundo propio no hay un mundo común que merezca la pena. Sin ética no hay política, sociedad de personas en juego y en diálogo.
Cuando Jesús se vio rechazado por su pueblo parece que se fue con sus discípulos, como quien se retira a su propio mundo, y les hizo dos preguntas. La primera: "¿quién dice la gente que soy yo?" Y la segunda: "¿quién decís vosotros que soy yo?" A mí esta escena de Jesús con sus discípulos me parece un juego de preguntas y respuestas. Había que jugar porque de lo que se trataba era de conocerse, de que aquellos discípulos -semilla de la futura Iglesia- llegaran a ser el grupo de los que conocen a Jesús en su identidad única.
La gente -el mundo común de la época- tenía una idea común de Jesús, la de que era otro entre los grandes profetas conocidos ya en Israel. Solo ellos, Pedro a la cabeza, sabían quién era Él propiamente. Por eso fueron ellos quienes recibieron, en la persona de Pedro, la misión de edificar la Iglesia e interpretar la ley, esto es, construir el mundo común en que hoy vivimos: este mundo donde cada uno tiene su nombre propio, empezando por Pedro y siguiendo por los demás. Un mundo sin abismos entre hombre y bruto ni entre hombre y hombre. Un mundo con momentos para el juego.

Quen é Xesucristo para ti..??

Hai 2.000 anos, un home de Galilea preguntou ao pequeno grupo de amigos que o acompañaban: “Quen di as xentes que son eu?” A resposta foi moi variada: “Uns, que Xoán Bautista; outros que Elías, e outros, que un dos profetas” Pasaron 20 séculos, e a historia aínda non se puxo de acordo para dar unha resposta unánime. Entón ninguén sospeitaba que aquel mozo aldeán fose un personaxe tan importante. Era un incomprendido. Os violentos atopábano débil e manso. Os encargados da orde xulgábanos perigoso. A xente culta desprezábao e temíao. Os poderosos rían del.

Eran moitos os que escoitaban a súa predicación, pero á maioría interesáballes máis o pan que repartía, que a doutrina que ensinaba. Cando o levaron aos tribunais, todos o abandonaron: só a súa Nai e tres ou catro amigos máis, acompañárono na súa agonía. Parece que todo esqueceríase baixo a lousa do sepulcro, agora baleiro. Con todo, a historia segue virando ao redor da súa figura. Os historiadores continúan citando os acontecementos en referencia a este personaxe: X anos antes, ou despois de Xesucristo din ao datar os seus artigos informativos. 

Media humanidade confesa as súas crenzas en referencia ao mártir do Gólgota. Os libros que se publican non esquecen unha referencia a Xesús. A súa vida inspirou máis da metade da arte que actualmente promove o turismo universal, para contemplar as marabillas do mundo.

Cada ano, miles de persoas deixan patria e fogar, para seguilo a El, ingresando no que se chama canonicamente “Vida consagrada”, que implica a práctica dos votos de pobreza, castidade e obediencia. Por El morreron incontables mártires. A El amárono moitos homes de fe, que se desprazaron a afastadas terras, para predicar a outros pobos, a mensaxe de salvación que Xesucristo quere regalar a todo o mundo.

Ao longo da historia, a xente preguntouse quen é este personaxe que arrastra á entrega total ou ao odio frontal. Moitas das respostas dadas polos homes foron desacertadas. Por iso, e para emendar erros, o Señor pregúntanos aos cristiáns de hoxe: “E vós quen dicides que son eu?”. Nós asumimos a fe dos Apóstolos e contestamos: “Ti es o Mesías, o Fillo de Deus vivo”. Estamos certos desta verdade, porque así nolo demostrou El coas súas obras. A súa vida trasparenta a súa divindade e o seu infinito amor. Nós os cristiáns deste mundo secularizado, que somos á vez causantes e vítimas desta situación relixiosamente empobrecida tomemos o exemplo de María e das pouquísimas persoas que acompañaron a Xesús na súa agonía.

Tomemos exemplo para que nós, que estamos a padecer a pandemia dunha fe descafeinada, demostremos que, se o noso corazón é rico en defensas de vitalidade cristiá, poderemos resistir a todo contaxio de calquera coronavirus que poña en perigo a supervivencia da nosa actitude cristiá.

 

miércoles, 19 de agosto de 2020

DIOS TE QUIERE, ESTÁS SIEMPRE TENSO, HIJO MÍO..

Nos gusta decir que Dios es un Padre, y nos dirigimos a Él con estas palabras que su Hijo nos ha enseñado: «Padre nuestro». Cuando recitamos el Credo, confesamos: «Creo en Dios Padre Todopoderoso». Pero algunos estamos muy lejos de ser coherentes con esa consoladora verdad de fe. ¿Por qué nos cuesta tanto confiar totalmente en nuestro Padre Dios?

Es como si no acabáramos de creer que de verdad es nuestro Padre, que de verdad es omnipotente y que nosotros somos de verdad sus hijos. No hijos en un sentido metafórico, sino real. Para que nosotros pudiéramos ser hijos de Dios, Cristo murió en una Cruz. Nos ha hecho hijos al precio de su Sangre. Jesús no entregó su vida por una metáfora.

Cualquier padre bueno se quejaría si viese que su hijo pequeño no confía en él. El poeta Charles Péguy (18731914) pone en los labios de Dios unas palabras que expresan su queja por nuestra falta de confianza. Me he tomado la libertad literaria de modificarlas un poco:

«Yo te conozco bien, hijo mío. Soy yo quien te ha hecho…

Yo sé llevarte de la mano. Es mi oficio…

Mira, se te puede pedir mucho corazón, mucha caridad, mucho sacrificio.

Tienes mucha fe y mucha caridad.

Pero lo que no se te puede pedir, ¡vaya por Dios!, es un poco de esperanza.

Un poco de confianza, vaya, un poco de relajación.

Un poco de entrega, un poco de abandono en mis manos.

Un poco de renuncia a tus preocupaciones. Estás siempre tenso, hijo mío».

Estamos tensos porque nos preocupan muchas cosas: el pasado y el futuro, los problemas que tenemos que resolver en un plazo fijo, los planes que hemos comenzado y que no conseguimos terminar, la salud, la seguridad, el dinero, los hijos, los padres ancianos. Estamos tensos porque pensamos que todo depende de nosotros, y no confiamos en la ayuda de nuestro Padre.

Es lógico que Dios se queje de nuestra poca confianza. A veces, para lograr que confiemos más, nos hace experimentar de modo especial la ineficacia o la debilidad. No lo hace para amargarnos la vida, sino para que nos abandonemos de verdad en su sabiduría, en su poder y en su amor.

Señor, creo que Tú conoces el pasado y el futuro, y has diseñado un plan maravilloso para cada uno de tus hijos, para mí. Creo que tienes un poder que no conoce límites y que pones a mi servicio. Creo que sientes por mí un amor más grande y más tierno que el de todas las madres del mundo juntas; un amor que se vuelca en mí, como si fuese tu único hijo.

Concédeme, Señor, eso que me pides: un poco de entrega a tu voluntad, de abandono en tus manos, de renuncia a mis deseos de controlarlo todo, de entenderlo todo y de llegar a todo.

 

 TOMÁS TRIGO


O FEITO DIFERENCIAL AUTONÓMICO OU NON TANTO...

Os usos propagandísticos dos nosos líderes autonómicos utilizan profusamente a expresión do Feito Diferencial desta ou doutra autonomía.Vaia por diante que me parece sabia, xusta, eficiente e respectuosa coa dignidade da persoa humana a ensinanza eclesial do principio de subsidiariedade, que afirma que o que pode facer, solucionar unha persoa ou un grupo pequeno non o debe realizar unha instancia superior. Este principio equivale á autoxestión. Significa, por exemplo, que se está a favor da autonomía das familias á hora de xestionar o tipo de educación para os seus fillos e a dos colexios fronte ao Ministerio de Educación, ou os Municipios ante as Autonomías.

A insistente teima sobre o Feito Diferencial non se corresponde realmente coa realidade como intentaremos mostrar a continuación, pero si que máis ben encerra un egoísmo corporativista oligárquico que vén manter o histórico e denigrado caciquismo de séculos pasados.

A pandemia da Covid 19 descubriunos que as residencias de maiores e discapacitados, que son competencia das Autonomías, están en moitos casos en mans de multinacionais, sen distinción de nacionalidades históricas ou non, gobernadas por PP ou PSOE (con Podemos), ou PNV, ou catalanistas, como vemos a modo de exemplo:

-DomusVi (capital francés e inglés), que ten 198 centros e 25.000 prazas, presente nas 17 autonomías.

-CLECE (da construtora ACS da que o presidente do Real Madrid, Florentino Pérez, posúe o 12,52% da propiedade), xestiona 145 Residencias, 92 Centros de Día e unhas 17.000 prazas. Presente en todas as Comunidades Autónomas menos Galicia, Asturias e Navarra.

–VITALIA HOME: 3 Sociedades Limitadas con sé en Jersey son os seus accionistas principais con case o 25% do seu capital cadansúa. Posúe 51 Residencias e case 8.000 prazas en 8 comunidades.

-Ballesol S.A. Os 3 donos da aseguradora Santa Lucía teñen sobre o 67% do capital e son dos cen españois máis ricos. Posúen 46 Residencias en 12 autonomías e máis de 7.300 camas.

–AMAVIR: 41 residencias (da familia Mulliez, 5ª fortuna de Francia cun patrimonio de 32.000 millóns €), presente en sete comunidades. Xestiona 6.223 prazas.

Outras multinacionais: Colisée (50), Orpea (49), Sanitas Maiores (47)…

As empresas que xestionan o lixo das cidades son de multinacionais da construción como ACS (Urbaser), FCC (das irmáns Koploviz) etc. Un concello gobernado polo BNG outorgoulle a recollida do lixo á multinacional FCC con sé en Madrid encarecendo o custo nun 50%.

Ou a xestión da auga que a multinacional española FCC Aqualia S.A. leva nuns 500 municipios (incluídas 9 capitais de provincia e cidades importantes como Vigo, Alcalá de Henares, Jerez de la Frontera, Mérida, Alcoi, Lloret de Mar, Ponferrada, Medina del Campo…).

En canto a compras, vemos que practicamente en tódalas autonomías teñen Zara, o Corte Inglés… visten o mesmo tipo de vaqueiros… compran os mobles “da república independente da túa casa” (Ikea, fundada en Suecia en 1943), que está asentada en máis de 12 comunidades autónomas.

En alimentación tódalas autonomías teñen unha porcentaxe importante en produtos de Unilever, Nestlé, Gallina Blanca.. ou tendas de Carrefour, Mercadona, Eroski, Alcampo…

Se miramos no que se bebe, pois practicamente o mesmo nos diversos lugares e seguro que un aposta a ganador de que en ningún bar ou tenda de bebidas faltará a consabida Coca-Cola ou Pepsi.

Cando analizamos os equipos de fútbol da tribo (cidade), vese que case ningún xogador é nativo. Pertencen a 10 ou 15 nacións, vísteos unha multinacional de USA (Nike) ou Alemaña (Adidas, Puma) que fabrican a roupa no Terceiro Mundo (Asia…) e as letras que levan nas camisetas refírense a empresas asentadas en Xapón, Emiratos Árabes…

A base cultural de películas, series, músicas vén ser exactamente a mesma, con idioma distinto algunhas veces. Os modos de vida e diversión tamén son intercambiables.

Ao final, o que termina diferenciando ás autonomías é o nome do “cacique” correspondente, pero frecuentemente non tanto a maneira de exercer o poder. Con eses “xefes” xérase unha oligarquía que vive á conta dos empobrecidos aparentando ser os seus benfeitores.

Canto se necesita que exerzamos a nosa liberdade e responsabilidade na consecución do Ben Común para todos!! Ser protagonistas e xestionar o que nos pertence con responsabilidade para todos!!

 Antón Negro

Delegado episcopal de Cáritas.


martes, 4 de agosto de 2020

P IMPLICA Q

Quedan afastados xa os meus anos de Universidade onde puiden aprender algo de Lóxica de mans da Compañía de Xesús. Nunca lles estarei demasiado agradecido. Aínda desde a lembranza gardo algúns dos conceptos máis básicos desta disciplina tan apaixonante e tan apegada ao ser humano.

Que é a verdade?, preguntábase Pilatos. Pregunta para nada baladí, que desde a Lóxica recibe múltiples e variadas aproximacións. Que boa e sa a pluralidade. A lóxica axúdanos a tomar decisións lóxicas, permítanme a tautoloxía, e achéganos á verdade, entendámola como a entendamos.

Por acudir ás fontes, tamén nesta cuestión bótanos unha man o bo de Aristóteles cando na súa Metafísica dános unha maxistral lección de lóxica, a saber: “Dicir do que non é que é, ou do que é que non é, é falso, e dicir do que é que é, ou do que non é que non é, é verdadeiro”. Gran tipo este Aristóteles.

Vivimos a época da verdade como imaxe, rodeados de vídeos: que se Facebook, que se YouTube, que se WhatsApp… que se os noticiarios de todas as cadeas de TV… e hai unhas cantas… Nos vídeos hai de todo, algúns mellores que outros. Algúns enganosos, ou construídos a base dun curta e pega que fai que a verdade quede diluída, difuminada ou cercenada en función de intereses concretos. Mesmo medios de comunicación máis ou menos públicos, aparecen en ocasións como abertamente parciais nas súas opinións e non só nas súas imaxes. Non estaría de máis un cadriño para poder decidir que medios de comunicación financiamos cos nosos impostos.

Algúns á nosa época posmoderna, denomínana xa, a época da posverdade. Mesmo en filosofía política hai quen fala xa de posdemocracia. Onde imos chegar! Hoxe falamos de cidadanía; bonito concepto, aínda que un servidor, próximo á reflexión filosófico-política da Escola de Frankfurt, prefira seguir referíndose ao conxunto da sociedade como pobo, sendo este un concepto en desuso nesta nosa época lábil. O pobo, e só el, (tampouco nos gustan os poderes fácticos, que como as meigas habelos hainos) o que ten, polo menos até agora, a capacidade de decidir sobre as cousas que lle afectan. Como diría. Habermas, os afectados sobre algo teñen que decidir sobre ese algo.

Hai unha cuestión que afecta de cheo ao núcleo da sociedade: a educación, o ensino. Os que temos fillos sabémolo. Segundo un acertado proverbio africano “necesítase a toda a tribo para educar a un neno”. Non sobra ninguén!

Oito leis educativas desde a tan traída e levada Transición. Aí imos sobrados… Enténdanme a ironía. Pero, a que non saben un dos poucos denominadores comúns a todas elas? A demanda social polo ensino da relixión. Direino en forma de siloxismo para facerlle as honras ao título dese escrito:

Se a escola ten que atender nos seus ensinos á demanda social (o que o pobo pide) e a sociedade demanda -maioritariamente- o ensino da relixión, daquela a escola ten que ofertar ese ensino.

Isto é así, máis aló da colocación, máis acertada ou menos, dos cadriños de elección da materia nos itinerarios formativos ou da consideración que se poida ter sobre se esta elección supón unha perda de tempo ou non.

Falando de cadriños… Será que a solidariedade ou a xustiza entenden de crenzas? Non creo. Coñezo CARITAS desde a infancia e xamais vin que se lle pedise a ningún solicitante de axuda un carné, unha determinada filiación… ou se lle preguntase por cal dos dous cadriños defínese no IRPF ou se marca os dous, cousa que quen isto escribe ten por costume.

Pois terminamos como empezamos… que a lóxica é iso, lóxica. E a verdade, tamén e que benditos cadriños. Onde hai cadriños cheira a liberdade Que P implica q, é así que p, daquela q.

Queque Bayo,

Profesor de Teoría do Coñecemento na UESD

 


jueves, 23 de julio de 2020

Documento sobre a mision evanxelizadora da Igrexa

El Vaticano pide una renovación de las parroquias para que sean el "centro propulsor de la evangelización"

La Congregación para el Clero ha hecho pública la Instrucción “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia” promulgada el pasado 29 de junio. El documento, según informa la Santa Sede en su boletín, trata el tema de la pastoral de las comunidades parroquiales, de los diferentes ministerios clericales y laicos, con el signo de una mayor corresponsabilidad de todos los bautizados.

INTRODUCCIÓN

1. La reflexión eclesiológica del Concilio Vaticano II y los notables cambios sociales y culturales de los últimos decenios han inducido, a diversas Iglesias particulares, a reorganizar la forma de encomendar la cura pastoral de las comunidades parroquiales. Esto ha permitido iniciar experiencias nuevas, valorando la dimensión de la comunión y realizando, bajo la guía de los pastores, una síntesis armónica de carismas y vocaciones al servicio del anuncio del Evangelio, que corresponda mejor a las actuales exigencias de la evangelización. 

El Papa Francisco, al inicio de su ministerio, recordaba la importancia de la “creatividad”, que significa «buscar caminos nuevos», o sea «buscar el camino para que el Evangelio sea anunciado»; al respecto, concluía el Santo Padre, «la Iglesia, también el Código de Derecho Canónico nos da tantas, tantas posibilidades, tanta libertad para buscar estas cosas»[1].

2. Las situaciones descritas por esta Instrucción representan una preciosa ocasión para la conversión pastoral en sentido misionero. Es, ciertamente, una invitación a las comunidades parroquiales a salir de sí mismas, ofreciendo instrumentos para una reforma, incluso estructural, orientada a un estilo de comunión y de colaboración, de encuentro y de cercanía, de misericordia y de solicitud por el anuncio del Evangelio. 

1. LA CONVERSIÓN PASTORAL

3. La conversión pastoral es uno de los temas fundamentales en la “nueva etapa evangelizadora”[2] que hoy la Iglesia está llamada a promover, para que las comunidades cristianas sean centros que impulsen cada vez más el encuentro con Cristo.

Por ello, el Santo Padre indica: «Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: “¡Dadles vosotros de comer!” (Mc 6,37)»[3].

4. Impulsada por esta santa inquietud, la Iglesia, «fiel a su propia tradición y consciente a la vez de la universalidad de su misión, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y a las diferentes culturas»[4]. En efecto, el encuentro fecundo y creativo del Evangelio y la cultura conduce a un verdadero progreso: por una parte, la Palabra de Dios se encarna en la historia de la humanidad, renovándola; por otra, «la Iglesia […] puede enriquecerse, y de hecho se enriquece también, con la evolución de la vida social»[5], al punto de profundizar la misión confiada por Cristo, para expresarla mejor en el tiempo en que vive.

 5. La Iglesia anuncia que el Verbo «se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1, 14). Esta Palabra de Dios, que ama morar entre los hombres, en su inagotable riqueza[6] ha sido acogida en el mundo entero por diversos pueblos, promoviendo sus más nobles aspiraciones, entre otras el deseo de Dios, la dignidad de la vida de cada persona, la igualdad entre los seres humanos y el respeto por las diferencias dentro de la única familia humana, el diálogo como instrumento de participación, el anhelo de la paz, la acogida como expresión de fraternidad y solidaridad, la tutela responsable de la creación[7].

Es impensable, por tanto, que tal novedad, cuya difusión hasta los confines del mundo aún no ha sido completada, se desvanezca o, peor aún, se disuelva[8]. Para que el camino de la Palabra continúe, se requiere que en las comunidades cristianas se adopte una decidida opción misionera, «capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación».

 II. LA PARROQUIA EN EL CONTEXTO CONTEMPORÁNEO

6. Esta conversión misionera, que conduce naturalmente también a una reforma de las estructuras, implica en modo particular a la parroquia, comunidad convocada en torno a la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía.

La parroquia posee una larga historia y ha tenido desde los inicios un rol fundamental en la vida de los cristianos y en el desarrollo y en la acción pastoral de la Iglesia; ya en los escritos de San Pablo se puede entrever la primera intuición de ella. Algunos textos paulinos, en efecto, muestran la constitución de pequeñas comunidades como Iglesias domésticas, identificadas por el Apóstol simplemente con el término “casa” (cfr., por ejemplo, Rm 16, 3-5; 1 Cor 16, 19-20; Fil 4, 22). En estas “casas” se puede reconocer el nacimiento de las primeras “parroquias”.

7. Desde su surgimiento, por tanto, la parroquia se plantea como respuesta a una precisa exigencia pastoral: acercar el Evangelio al pueblo a través del anuncio de la fe y de la celebración de los sacramentos. La misma etimología del término hace comprensible el sentido de la institución: la parroquia es una casa en medio de las casas[10] y responde a la lógica de la Encarnación de Jesucristo, vivo y activo en la comunidad humana. Así pues, visiblemente representada por el edificio de culto, es signo de la presencia permanente del Señor Resucitado en medio de su Pueblo.

8. La configuración territorial de la parroquia, sin embargo, hoy está llamada a confrontarse con una característica peculiar del mundo contemporáneo, en el cual la creciente movilidad y la cultura digital han dilatado los confines de la existencia. Por una parte, la vida de las personas se identifica cada vez menos con un contexto definido e inmutable, desenvolviéndose más bien en “una aldea global y plural”; por otra, la cultura digital ha modificado de manera irreversible la comprensión tanto del espacio como del lenguaje y los comportamientos de las personas, especialmente de las generaciones jóvenes.

Además, es fácil hipotetizar que el constante desarrollo de la tecnología modificará ulteriormente el modo de pensar y la comprensión que el ser humano tendrá de sí mismo y de la vida social. La rapidez de los cambios, el sucederse de los modelos culturales, la facilidad de los traslados y la velocidad de la comunicación están transformando la percepción del espacio y del tiempo.

9. La parroquia, como comunidad viva de creyentes, está inserta en este contexto, en el cual el vínculo con el territorio tiende a ser siempre menos perceptible, los lugares de pertenencia se multiplican y las relaciones interpersonales corren el riesgo de disolverse en el mundo virtual, sin compromiso ni responsabilidad hacia el propio contexto relacional.

10. Hoy se advierte que tales variaciones culturales y la cambiante relación con el territorio están promoviendo en la Iglesia, gracias a la presencia del Espíritu Santo, un nuevo discernimiento comunitario, «que consiste en el ver la realidad con los ojos de Dios, en la óptica de la unidad y de la comunión»[11]. Es, por ello, urgente involucrar a todo el Pueblo de Dios en el esfuerzo de acoger la invitación del Espíritu, para llevar a cabo procesos de “rejuvenecimiento” del rostro de la Iglesia.

III. EL VALOR DE LA PARROQUIA HOY

11. En virtud de dicho discernimiento, la parroquia está llamada a acoger los desafíos del tiempo presente, para adecuar su propio servicio a las exigencias de los fieles y de los cambios históricos. Es preciso un renovado dinamismo, que permita redescubrir la vocación de cada bautizado a ser discípulo de Jesús y misionero del Evangelio, a la luz de los documentos del Concilio Vaticano II y del Magisterio posterior.

12. Los Padres conciliares, en efecto, escribían con amplitud de miras: «El cuidado de las almas ha de estar animado por el espíritu misionero»[12]. En continuidad con esta enseñanza, San Juan Pablo II precisaba: «La parroquia ha de ser perfeccionada e integrada en muchas otras formas, pero ella sigue siendo todavía un organismo indispensable de primaria importancia en las estructuras visibles de la Iglesia», para «hacer de la evangelización el pivote de toda la acción pastoral, cual exigencia prioritaria, preminente y privilegiada»[13]. Luego, Benedicto XVI enseñaba que «la parroquia es un faro que irradia la luz de la fe y así responde a los deseos más profundos y verdaderos del corazón del hombre, dando significado y esperanza a la vida de las personas y de las familias»[14]. Finalmente, el Papa Francisco recuerda que «a través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización»[15].

13. Para promover la centralidad de la presencia misionera de la comunidad cristiana en el mundo[16], es importante replantear no solo una nueva experiencia de parroquia, sino también, en ella, el ministerio y la misión de los sacerdotes, que, junto con los fieles laicos, tienen la tarea de ser “sal y luz del mundo” (cfr. Mt 5, 13-14), “lámpara sobre el candelero” (cfr. Mc 4, 21), mostrando el rostro de una comunidad evangelizadora, capaz de una adecuada lectura de los signos de los tiempos, que genera un testimonio coherente de vida evangélica.

14. A partir precisamente de la consideración de los signos de los tiempos, a la escucha del Espíritu es necesario también generar nuevos signos: habiendo dejado de ser, como en el pasado, el lugar primario de reunión y de sociabilidad, la parroquia está llamada a encontrar otras modalidades de cercanía y de proximidad respecto a las formas habituales de vida. Esta tarea no constituye una carga a soportar, sino un desafío para ser acogido con entusiasmo.

15. Los discípulos del Señor, siguiendo a su Maestro, en la escuela de los Santos y de los Pastores, han aprendido, a veces a través de duras experiencias, a saber esperar los tiempos y los modos de Dios, a alimentar la certeza que Él está siempre presente hasta el final de la historia, y que el Espíritu Santo – corazón que hace latir la vida de la Iglesia – reúne los hijos de Dios dispersos por el mundo. Por eso, la comunidad cristiana no debe tener temor a iniciar y acompañar procesos dentro de un territorio en el que habitan culturas diversas, con la confiada certeza que para los discípulos de Cristo «nada hay genuinamente humano que no encuentre eco en su corazón»[17].


miércoles, 22 de julio de 2020

Google Arts & Culture expón o Portico da Gloria virtual

  • Google Arts & Culture es una nueva forma inmersiva de experimentar el arte, la historia, la cultura y las maravillas del mundo de más de mil organizaciones en todo el mundo.
  • Desde el año 2017, la Fundación Catedral de Santiago cuenta con un apartado propio en Google Arts & Culture en el que ofrece diversas exposiciones y recorridos virtuales sobre sus colecciones artísticas
  • Se han diseñado cuatro exposiciones temáticas sobre el Pórtico de la Gloria que ayudan a conocer mejor esta obra cumbre del arte medieval, su programa iconográfico, secretos y el proyecto de restauración finalizado en el año 2018.  

Durante los meses en que la crisis sanitaria producida por el Covid19 ha confinado a parte de la población mundial y limitado la circulación y el acceso a museos y monumentos, las instituciones museísticas han reforzado su presencia virtual a través de las diferentes soluciones que ofrece internet y las nuevas tecnologías.

Desde el año 2017, la Fundación Catedral de Santiago y Google, llevan a cabo un programa de colaboración que ha permitido la difusión de algunos de los aspectos más destacados del patrimonio cultural de la catedral de Santiago a través de un apartado monográfico en Google Arts & Culture, en donde se ofrecían, hasta ahora, cuatro exposiciones virtuales dedicadas, respectivamente, al Camino de Santiago, el Museo Catedral, el proyecto del Maestro Mateo y los tapices de Goya, los cuales fueron fotografiados con la tecnología Gigapixel, un potente proceso de captura que permite imágenes en la más alta resolución; también varios recorridos virtuales por espacios del Museo, el Palacio de Gelmírez y el Museo de Arte Sacro de Santa María la Real de Sar, espacio gestionado por la Fundación Catedral a través de su programa Compostela Sacra.

Completando esta presencia virtual del patrimonio catedralicio, la Fundación Catedral presenta ahora en Google Arts & Culture una nueva fase en su programa de colaboración, en la que se ha trabajado, en los últimos meses, con el Pórtico de la Gloria como elemento de referencia. Este proyecto virtual sobre el Pórtico ofrece como resultado cuatro exposiciones temáticas a través de las cuales se puede conocer en profundidad esta obra cumbre del arte medieval, su mensaje, programa iconográfico, aspectos más desconocidos y, también, datos sobre el complejo proyecto de restauración que, con el mecenazgo de la Fundación Barrié, se desarrolló entre los años 2006 y 2018, permitiendo la recuperación de este conjunto.

La primera de estas exposiciones lleva por título El Pórtico de la Gloria, la obra cumbre del Maestro Mateo y permite conocer el relato apocalíptico y salvífico que se inicia en la cripta y se desarrolla a través de las estatuas y los relieves de una obra maestra del arte universal; la segunda, Decodificando el Pórtico de la Gloria, se centra en el discurso iconográfico desarrollado por el Maestro Mateo a través de las figuras adosadas en su triple arcada. Le sigue La desaparecida fachada al final del Camino, donde el visitante podrá conocer algunos de los aspectos menos conocidos del Pórtico de la Gloria, los cuales completan el programa iconográfico de este espacio sacro único. Por fin, este bloque dedicado al Pórtico mateano se completa con una exposición virtual dedicada al proceso de restauración y, de manera especial, al trabajo de investigación realizado sobre las diferentes capas de policromía del conjunto.

En este proyecto, dirigido por el Director técnico del Museo Catedral, han participado, como parte de su periodo formativo, varios alumnos en prácticas de los másteres en Gestión Cultural y en Estudios Medievales, así como del Grado en Historia del Arte de la Universidad de Santiago.

Todas estas exposiciones virtuales se encuentran disponibles, en castellano e inglés, a través del enlace https://artsandculture.google.com/partner/cathedral-of-santiago-de-compostela, desde donde la catedral de Santiago abre sus colecciones artísticas al mundo gracias a los recursos que Google pone a su disposición. Todo ello, se complementa con el catálogo digital del Museo, realizado con la colaboración del programa O teu Xacobeo de la Xunta de Galicia (https://museocatedraldesantiago.es)  y se irá completando próximamente con nuevos contenidos digitales sobre la historia y el arte de la catedral de Santiago.

 


Profetismo e Cristianismo

A historia humana está saturada de antinomias: o ben e o mal; a xustiza e a inxustiza; o perdón e a vinganza; o poder e a escravitude… e na historia da salvación cobra especial notoriedade o binomio “Realeza e Profetismo”, coas connotacións de abuso do poder por parte da autoridade, e de denuncia por parte do profetismo. O poder corre o risco de autovalorarse, arrogándose atribucións que non lle corresponden, e descoidando o labor de promocionar a comunidade na súa dimensión humana e cristiá.

Pero tamén o profetismo pode corromperse. A súa misión é ser a voz do pobo e, no seu nome, debe denunciar as inxustizas dos xerarcas cos seus subordinados. Para exercer acertadamente o seu labor, o profeta coide non contaxiarse do espírito das clases dominantes, que en ocasións, máis que dar solucións aos problemas do pobo, buscan denunciar á autoridade de quenda, para que a xustiza a sancione como culpable. Con iso estariamos a pór sobre a mesa o binomio “xuíz- acusado”, e a misión do profeta non é reclamar castigo para o causante do mal, senón buscar solucións ás carencias da comunidade, corrixindo cordialmente aos axentes do ben común, polo descoido dos seus labores.

Non esquezamos que o profeta non fala en nome propio, senón en nome de Deus. E Deus non toma a adarga para protexerse do agresor, e menos empuña a espada para ferir ao agresor, senón que tende a man para levantar ao caído e ofrécelle perdón a quen causou feridas.

Pois iso mesmo debe facer o profeta: utilizar o binomio “xuíz-acusado”, desde a perspectiva do pai misericordioso co seu fillo pródigo. Este non achou a casa paterna pechada baixo sete chaves, senón expedita para recibilo, e os brazos do seu pai abertos para abrazalo, e ambiente de festa no fogar, porque o fillo que se fora, volveu a casa.

Así debe actuar o profetismo, converténdose ao amor fraterno do acusado, para que este se convertase á comuñón acolledora da Igrexa.

Denunciar non é acusar. O que denuncia advirte dalgunha deficiencia co fin de emendala. O que acusa delata ao acusado dalgún delito, co fin de que a autoridade competente lle impoña o oportuno correctivo legal.

Para que todo isto leve á práctica, o Papa Francisco róganos que nos convertamos a Xesucristo, para que El sexa o noso modelo; que nos acheguemos aos irmáns e falémoslles ao corazón, sen ferir os seus sentimentos, e que denunciemos os desaxustes do momento, sen culpar deles a ninguén, senón asumindo cos demais, a responsabilidade que a todos nos incumbe.

Indalecio Gómez

Cóengo da Catedral de Lugo

 


lunes, 13 de julio de 2020

O ESTADO ACONFESIONAL LAICO E O NACIONALISMO

Cando se fala de Estado Aconfesional, xeralmente pénsase que iso só ten que ver coa cuestión relixiosa. Nun Estado Laico por definición ten que haber liberdade relixiosa tanto para crer e practicar a relixión como para cambiala ou non ter ningunha. Pero non debemos esquecer que a ampla realidade das crenzas abarca outros campos como a cultura, a política, e as diversas ideoloxías. Polo tanto, o mesmo cabe dicir da liberdade de pensamento e de ideoloxía. Un goberno democrático auténtico non debe ter pretensións de impor a súa ideoloxía ós cidadáns, o que si fan as ditaduras.

Diversos gobernos españois na historia pretenderon impor a súa mentalidade e ideoloxía, con escaso éxito. O franquismo atopouse que ó final as universidade estaban en mans dos marxistas. Os 14 años de Felipe González e as súas varias leis educativas deron como resultado que unha porcentaxe significativa dos mozos votaran a Aznar… Non esquezamos que Deus nos fixo para a liberdade, mesmo contra El, por iso dicía Sto. Agostiño: “Deus que te creou sen ti non te salvará sen ti”

Agora preténdese impor a ideoloxía de xénero a través de certas leis e as súas sancións. Ante iso dúas ideas: 

1) Iso é un atropelo desde o poder, pois atenta contra a liberdade de pensamento e de ideoloxía. O Goberno non está para moldear ideoloxicamente ós cidadáns senón para servir á sociedade respectando os seus dereitos.

2) Tampouco terán éxito duradeiro nesa pretensión, pois como dicía o Quixote “a liberdade é o don máis prezado que concederon os ceos ós homes”.

Pero vaiamos o tema: ¿Que cabe dicir do nacionalismo nun Estado Aconfesional e Laico? Entendo que nunca se deben confundir Nación e Pobo, tampouco o Pobo coa Oligarquía que vive del.

Os nacionalistas en xeral atribúense a representación de tódolos que viven nun territorio, xa que coñecen a misión histórica desa nación e, por tanto, teñen dereito a implantala para todos. É máis, soen pensar que os traidores á Patria (a súa misión), á Nación, tal como eles a entenden, non teñen dereito a decidir sobre ela. Exemplo desta argumentación vímola no chamado “procés” de Cataluña e de maneira máis tráxica con ETA. Por iso cando falan de decisión democrática de vascos, cataláns… debe entenderse dos que non son traidores á Patria, ou que non son vítimas do que chaman “auto-odio”. Certo que o auto-odio hai que curalo, xa que é unha forma de autoagresividade e necesitaríase tratamento psicolóxico ou psiquiátrico segundo o caso. Ademais, para contextualizar un pouco as afirmacións precedentes, xa na lexislación española pénase ata co cárcere os “delitos de odio”.

Reflexións semellantes habería que facer sobre os nacionalismos nos Estados-Nación de diversos países (España, Alemaña…), que levan á xenofobia, ó racismo, etc. Neste e no anterior caso pouco se respecta o artigo 13 da Declaración dos Dereitos Humanos (ONU 10-XII-1948) que di: “1) Toda persoa ten dereito a circular libremente e a elixir residencia no territorio dun Estado. 2) Toda persoa ten dereito a saír de calquera país, mesmo do propio, e a regresar ó seu país”.

Nun Estado Democrático Aconfesional todo cidadán debe poder vivir cos mesmos dereitos “sentíndose” nacionalista ou apátrida, ou internacionalista, ou estranxeiro, ou ser dos que “toman parte en todo como cidadáns e todo o soporta como estranxeiros; toda terra estraña é para eles patria e toda patria terra estraña” (Epístola a Diogneto), como tamén sendo da ideoloxía que sexa, sempre que esa non leve a atentar contra os dereitos doutras persoas.

Un Estado Laico e Democrático debe fomentar a liberdade relixiosa evidentemente, e tamén a de ideoloxía, pensamento e asociación como afirma a Declaración dos Dereitos Humanos nos artigos:

-18, “Toda persoa ten dereito á liberdade de pensamento, de conciencia e de relixión”

-19: “Todo individuo ten dereito á liber­dade de opinión e de expresión; este dereito inclúe o de non ser molestado a causa das súas opinións, o de investigar e recibir informacións e opinións, e o de difundilas, sen limitación de fronteiras, por calquera medio de expresión”.

-20: “1) Toda persoa ten dereito á liber­dade de reunión e de asociación pacíficas. 2) Ninguén poderá ser obrigado a pertencer a unha asociación”.

As persoas poden ser nacionalistas, pero un Estado Laico non pode selo. O Estado ten que  recoñecer o protagonismo das persoas e as súas asociacións na vida pública, así como o protagonismo das entidades administrativas máis próximas ó suxeito: parroquias ou barrios, concellos. comarcas, provincias… co obxectivo de socializar y distribuír o poder, como corresponde a unha democracia.

Antón Negro 

Sacerdote e sociólogo


jueves, 9 de julio de 2020

MOMENTOS ÚNICOS

"Mientras me sirvo su café y me regala los oídos me convenzo de que está viva y dispuesta a seguir estándolo, siquiera para unos pocos"

"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas"

(Mt 11, 25-30)

 Acaba de volver del hospital. Acumula ingresos y altas. Cada vez que sale tiene menos tiempo para regresar. Cada vez que sale vale más su tiempo porque dura menos. Y ahí estoy yo, testigo y compañero de sus días, unos mejores que otros y a la espera siempre de una visita inesperada o de un teléfono que suene acaso a buena hora. Cuando el tiempo vale de veras, cuando no se limita a pasar mientras la vida florece en otra parte, se mide no por semanas ni por meses. Se mide por días. Cada día es entonces diferente. Tiene sabor y aroma inconfundibles.

No soporta grandes dolores. Las suyas son dolencias que, más que doler, cansan. Contra el dolor hay alivio. Contra el cansancio, no. Uno puede llegar a cansarse de estar siempre cansado, a abandonarse en el puro agotamiento y desconectar del incansable mundo como un aparato eléctrico en desuso. Es el temido momento en que se vuelve aquello que nunca quisiera llegar a ser para los suyos: un estorbo, un trasto viejo.

No es así en su caso. Ella no ha llegado a eso todavía. Mientras me sirvo su café y me regala los oídos me convenzo de que está viva y dispuesta a seguir estándolo, siquiera para unos pocos. Pasa mucho tiempo sola y por eso, para ella, hay momentos que son únicos. Son como remansos en los que el río de sus largos años ofrece sus aguas al cansado y al sediento: "venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviare". Yo llego y me siento a su mesa. Escucho sus palabras y después su voz desde otro mundo porque el sueño me ha traído y dejado en algún sitio entre recuerdos olvidados.

El misterio de los sueños que revelan ha ocultado la humildad del sueño y su poder revelador. Los sueños revelan secretos a los grandes de este mundo: a los reyes, los profetas y cuantos se sienten elegidos. El sueño del cansado, del que no ha dormido bien o bastante, del que no puede ya con la tarde después de la comida, revela a todos, grandes o pequeños, un secreto a voces: que necesitamos descansar. Nuestras necesidades más elementales nos devuelven a la humilde realidad que somos mientras vivimos en este mundo. Y sabido es que precisamente a los humildes es a quienes ha querido Dios revelar los secretos de su Reino, ocultos a los sabios y entendidos.

Para no cansarse de estar cansado conviene descansar. Ella lo sabe mientras cuenta el secreto de su vida ya vivida. No ha sido fácil para ella pero ha alcanzado una edad que le autoriza a dar sabios consejos. Ni uno solo sale de sus labios, sin embargo. Ni una sola cima que escalar a puro esfuerzo. Escuchar a los mayores te hace sabio. Pero descansar a su lado, sin agobios, te deja ser lo que ya eres: alguien que no puede con la tarde después de la comida y necesita una voz suave que le arrulle. "Le deseo que sea tan feliz como lo he sido yo en la vida", me dice una vez. Nadie conoce la vida como ella y por eso me la entrega, así de clara. En forma de deseo, que es casi una plegaria. Para ella son los días que miden su tiempo más valioso. Para mí, la vida sin medida es lo que espero.

E. Militaru

O ESTADO ACONFESIONAL LAICO E A RELIXIÓN

Nos medios de comunicación atopámonos, ás veces, con algúns políticos que anuncian que non asistirán a unha celebración relixiosa porque España é un Estado aconfesional. Tamén hai “opinadores” profesionais que sosteñen a mesma postura. Pero estas actitudes non teñen fundamento nun Estado Democrático.

S. A. Tocarev no seu libro Historia de las religiones editado na URSS, que en España publicou a editorial comunista Akal (1979), escribe nunha nota do autor ó comezo da obra:

Educar ó home sobre a base das concepcións materialistas científicas é unha das máis importantes tarefas ideolóxicas que debemos realizar durante o período de edificación do comunismo. O programa do PCUS sinala a necesidade de ‘realizar sistematicamente unha ampla propaganda científica ateísta, explicar pacientemente a debilidade das crenzas relixiosas’. Resulta imposible levar a cabo a propaganda ateísta científica se non se coñecen a fondo e seriamente as relixións pasadas e actuais dos diferentes pobos”.

Nun partido de tenis por televisión hai un detalle que case nunca falla para coñecer a procedencia dos tenistas, e é que os que son naturais dos países excomunistas levan xeralmente colgada do pescozo unha cruz. Isto sería a constatación de que a educación estatal atea e (pseudo)científica foi un completo fracaso. Teñen en conta esta realidade obxectiva os que aquí pretenden facer o mesmo?

Se un concello español crea unha Oficina Municipal para apostatar da relixión católica está indo contra o que é un Estado laico ou aconfesional. Ademais converte unha institución do Estado (o Concello) en confesante en temática relixiosa, e en militante anticatólica, ou contra outro grupo relixioso se se dese o caso. Non respecta unha liberdade fundamental dos cidadáns.

Un Estado aconfesional ou laico debe respectar as crenzas relixiosas dos seus cidadáns. Non só respectalas senón tamén facilitar que as poidan practicar tanto persoal como institucionalmente, pois forman parte dos Dereitos Humanos proclamados pola ONU (10-XII-1948) como vemos no artigo 18Toda persoa ten dereito á liberdade de pensamento, de conciencia e de relixión. Este dereito inclúe a liberdade de cambiar de relixión ou de crenza, así como a liberdade de manifestar a súa relixión ou a súa crenza, individual e colectivamente, tanto en público como en privado, pola ensinanza, a prác­ tica, o culto e a observancia”.

Terá alguén dúbidas acerca de que un Estado aconfesional e laico debe promover o exercicio de tódolos Dereitos Humanos? Supoño que non, por tanto, un Estado democrático e laico ten a obriga de favorecer a práctica relixiosa dos crentes, ó igual que tutelar os dereitos dos agnósticos e ateos. Do contrario, estaría tomando postura contra as Convencións Internacionais de Dereitos Humanos e limitando as liberdades humanas máis fundamentais

Unha das definicións máis clara e breve da liberdade relixiosa atopeina en Bieito XVI na súa Mensaxe da Paz para o 1 de xaneiro de 2011: “A liberdade relixiosa significa tamén, neste sentido, unha conquista do progreso político e xurídico. É un ben esencial: toda persoa poderá exercer libremente o dereito a profesar e manifestar, individualmente ou comunitariamente, a propia relixión ou fe, tanto en público como en privado, pola ensinanza, a práctica, as publicacións, o culto ou a observancia dos ritos. Non debería haber obstáculos se quixese adherirse eventualmente a outra relixión, ou non profesar ningunha” (nº 5)

Supoño que ninguén poñerá en cuestión que unha autoridade política ten liberdade para ser dunha relixión e practicala, ou non ser de ningunha. Faltaría máis! Pero en relación ó tema inicial a conclusión non pode ser outra que: a asistencia dunha autoridade a unha celebración relixiosa, no caso de non ser el crente desa relixión ou de ningunha, expresa o respecto e o apoio a uns cidadáns no exercicio lexítimo dos seus dereitos que todo Estado democrático (aconfesional e laico) debe respectar e promover. É máis, nalgunhas circunstancias, para unha autoridade é mesmo unha obriga moral ineludible a súa asistencia, que dificilmente podería delegar noutra persoa.

Antón Negro

Delegado Episcopal de Cáritas

 


miércoles, 1 de julio de 2020

EL REINO DE DIOS

        Hojeando un libro de José Arregui, Jesús siglo XXI, vemos lo que el autor afirma sobre el concepto de Reino de Dios: “Significa que la justicia, la paz y el amor reinan entre los hombres y en la naturaleza. He ahí lo que esperaba y anunciaba Jesús”. El mismo cita un pasaje de Schillebeeckx: “El Reino de Dios es un mundo nuevo en el que el sufrimiento ha sido abolido, un mundo de hombres salvados que conviven bajo el impulso de la paz y en ausencia de toda relación amo-esclavo”.

         Seguramente se pueden rastrear citas de muchos teólogos que se manifiestan en el mismo sentido. Lo que llama la atención es que ninguno de ellos repare en que ese mundo no existe ni probablemente vaya a existir nunca. Y sin embargo los cristianos han leído y proclamado y aceptado las palabras de Jesús: “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca” (Mc 1,5), “el Reino de Dios está en medio de vosotros” (Lc 17,20) y han creído que ese Reino se instauraba precisamente con la llegada del Nazareno.

         No hace falta recordar que, aparte de algunas curaciones atribuidas a El, tras la venida de Jesús el mundo siguió su curso. No hubo ninguna transformación radical, no acaeció ningún corte en la historia de los humanos. Las cosas siguieron como siguen las cosas en la historia. Parecería, pues, que hay que dar la razón a Loisy y a su en su conocido diagnóstico: “Jesús predicó el Reino de Dios y vino la Iglesia”.

         Creyente en las palabras de Jesús, no tengo más remedio que buscar otro significado para su anuncio del Reino, si es que quiero, sin que la realidad me desmienta cada día, seguir adhiriéndome a él.

         En la tradición bíblica el mundo creado por Dios es un mundo profano. La creación significa que Dios es capaz de construir algo fuera de sí, algo distinto de Él y que, en consecuencia, ya no es divino. Un universo bueno para los ojos de su creador. Eso significa que hay en él suficientes raíces de bondad como para que los humanos puedan disfrutarlo, organizarlo, construirlo, ponerlo a su servicio. Pero se trata de una tradición realista, que tiene en cuenta que también el mal se ha derramado en el mundo. A lo largo de los siglos los humanos se esforzarán en buscar un horizonte, un final reconciliado, un mundo nuevo. Hoy sabemos del fracaso de esos intentos.

         ¿Qué es, pues, el Reino de Dios? Es la presencia y la promesa que se encierran en todos los acontecimientos. La venida de Jesús sí marca una cesura. Es la que se produce cuando, derramando el Espíritu, da una dimensión trascendente a la realidad histórica. Cada gesto humano de fraternidad, de ayuda, de compañía, de justicia, de solidaridad, de creación de bienestar está habitado por el Espíritu y es una realidad y una promesa de vida eterna, de una vida después de la vida.

         El Reino de Dios afecta, pues, a todos los seres humanos, pero es perceptible únicamente para los espíritus contemplativos. El Vaticano II acuñó un concepto caro a Juan XXIII, el de los signos de los tiempos y encomendó a la Iglesia la tarea de irlos leyendo. No quería que cayera en el reproche de Jesús: “¿teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís?” (Mc 8,18)

         ¿Quiere esto decir que no pueden suscribirse las frases que encabezan este artículo? Ese supuesto Reino de paz, de justicia de fraternidad ¿no existe? En nuestra historia no hay situaciones de paz sin enemistades ni de justicia sin exclusiones ni de fraternidad sin tensiones. Pero por otra parte donde hay paz, justicia, fraternidad, allí está el Reino de Dios para quien sabe leerlo, gozarlo y esperarlo.  De ahí los esfuerzos necesarios, siempre precarios, para instaurar esos momentos y las estructuras que los hagan posibles. La teología de la liberación lo vio claramente.

         Vivimos en un mundo que se esfuerza, con muchos fracasos pero una y otra vez, en construir una paz y una justicia siempre amenazadas.  Para el creyente ese mundo es una parábola de Dios. El Reino de Dios está en medio de nosotros.


Carlos F. Barberá.


jueves, 11 de junio de 2020

o verdadeiro sentido do CORPUS CHRISTI

Esta fiesta ha sido durante siglos (con Navidad y Pascua) la más importante de la Iglesia, día supremo de identificación "católica" (post-medieval, barroca), con procesión pública, para mostrar con solemnidad el triunfo de Cristo, que se identifica con El Pan y Vino consagrados"
La procesión del Corpus con la Custodia ha sido la fiesta de Dios/Cristo que pasa  por las calles adornadas, como signo de triunfo de la Eucaristía, rodeado incluso de autoridades y soldados.  Pero el verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo es el cuerpo-sangre de hombres-mujeres que comparten en Cristo y con Cristo su vida concreta de seres humanos.
 Jesús no está presente en el pan y vino aislados (en procesión triunfal por las calles), sino en el pan-vino compartido de aquellos que se hacen “cuerpo”, comiendo en memoria de Jesús y compartiendo la vida desde los más pobres y excluidos,  en la comunidad que va creciendo como “cuerpo mesiánico”, animado por Jesús que está presente y dice: “Ésta es mi Carne (Jn 6), ésta es mi Sangre…” (2)
 Quizá está acabando un tipo de cristianismo socio-cultural que nació en el XIII y se consolidó en el XVI-XVII d.C. La Fiesta-Procesión del Corpus no es hoy lo que era hace 40 años. Pero no quiero que termine, sino que sea (se haga) ocasión y principio para una nueva catequesis eucarística, en la línea de la Biblia. 
El signo de la sangre... Tomó la copa… (Mc 14, 23-25 par). 
 Le habían acusado de comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores (Mt 10, 19 par). Evidentemente, ha sabido disfrutar del vino y lo ha bebido, en solidaridad comprometida y gozosa, ofreciéndoles a los excluidos de la tierra la promesa y garantía del Reino. En la Última Cena, al final de su vida, Jesús mantiene ese gesto y continúa ofreciendo vino (Reino) a todos los hombres y mujeres, a partir de sus discípulos con los que está reunido.

Ese vino de la fiesta del Reino, que se expresa en el regalo de su propia vida, unido al pan de sus comidas y multiplicaciones, ha quedado como signo y gesto distintivo de su alianza universal de Reino, abierta hacia marginados y pecadores, a los pobres y a los ricos, para que formen un cuerpo (su cuerpo mesiánico), dándose vida unos a otros. Por eso, es normal que las iglesias más antiguas (de Galilea, Jerusalén, Antioquía…) y luego todas las iglesias hayan asumido el gesto y palabra del vino como expresión radical del evangelio: Por eso, el “cuerpo del Cristo” es la misma comunidad de los creyentes, que él ha creado y mantiene regalando su vida, su cuerpo, su sangre… No ha venido a que le sirvan y adoren en una procesión, sino a ser principio de vida (proceso, procesión de solidaridad) para todos los hombres. Eso significa que el centro de la procesión no es el signo de su cuerpo bendito por las calles, sino la vida y comunión de todos los hombres y mujeres, en la calles, en las casas, en la vida.
– Y bebieron todos de ella, de la copa, en gesto muy preciso de participación. Por un lado se dice que bebieron todos, sintiendo en sus labios el gozo y la fuerza del vino, en contra de una liturgia posterior, muy formalista que, simplificando y jerarquizando el rito, ha reservado el vino para el presidente de la liturgia, oscureciendo así aquello que Jesús quiso. Se añade, además, que bebieron de ella, de la misma copa. Un mismo cáliz, un gran vaso, vincula a los participantes. Es vino que Jesús les da y que ellos reciben y comparten, asumiendo de algún modo su camino, comprometiéndose a seguir su senda a compartir su muerte a favor de los demás.
No hace falta decir más: éste es el vino de Jesús, la copa de su fiesta; por eso, quienes participan de ella se comprometen a buscar y recibir el reino. En el fondo de la fiesta emerge la más honda exigencia de solidaridad y justicia humana. –¿Horror por la sangre? ¡No! Sangre y vida regalada, compartida… Sangre de todos, al servicio de todos, una misma “sangre‒vida” por las venas de toda la humanidad, de los blancos y los negros, de los descatalogados de Madrid o Petersburgo, por tener más de 75, la sangre‒vida de todos, como aliento de Dios, soplo de vida y corriente de amor de Dios en la vida de todos los hombres. 
Palabras de Jesús: Ésta es mi sangre,
 Hemos evocado el gesto, pasamos a las palabras. En sentido estricto, no eran necesarias, pues el gesto en sí resulta elocuente: Jesús, un perseguido, mensajero del reino, amenazado de muerte, ofrece a sus amigos una copa de vino, en signo de solidaridad y esperanza, marcada, además por la palabra escatológica con la que concluye todo el gesto:¡no beberé más del fruto de la vid hasta que lo beba con vosotros en el Reino...!: Mc 14, 25). Pero los textos de la Institución introducen una palabra explicativa esta es la Sangre de mi alianza (Marcos y Mateo), es la nueva Alianza en mi Sangre (Pablo y Lucas).
   Se trata de invertir el signo de la sangre derramada, desde la sangre de Abel y de Job, hasta la sangre de vida de todos los seres humanos…
No se conocía entonces el “óvulo” de la mujer, ni el genoma… Los niños nacían de la sangre de la madre. Esto es lo más sagrado: sangre de mujer que concibe y alumbra (por eso se tiene un gran respeto ante la sangre de la menstruación y del parto).. Pues bien, en esa raíz donde germina y se expande arriesgadamente la vida se ha situado Jesús, ofreciendo a los humanos su sangre, expresada en el vino.
Así podemos evocar su gesto, en forma femenina, para después recuperarlo en forma personal, masculina y/o femenina: esta es la sangre de Aquel que sabe dar la propia vida, para así compartirla en gozo feliz con los otros, en forma enamorada. La Eucaristía es, por tanto, el gesto primigenio de la mujer en parto, universalizado por Jesús, desde su situación de perseguido. – Es sangre de víctima.
Pues bien, Jesús no mata a los enemigos para pacificar a los amigos, sino que ofrece su sangre, con todas las víctimas del mundo, para que se pueda instaurar la paz sobre la tierra entera. Jesús no condena a los demás, no encarcela a los violentos, sino que se deja matar para que puedan darse paz sobre la tierra, invitando a todos a que “toman su sangre”, a que se dejen transformar por ella, renaciendo a una vida de amor y solidaridad. Con dura violencia (con mala justicia) le matan. Sin ninguna violencia muere, haciendo de su sangre (entrega personal) signo de encuentro enamorado (vino, alianza) para todos los humanos.
Los cristianos somos donantes de sangre universal…. No sólo en hospitales y clínicas (¡el horror de USA y muchos países donde unos tienen que vender su sangre para así vivir…). Esta es la eucaristía de la sangre regalada, compartida, en amor, en solidaridad humilde, desde los más pobres. Por nuestras venas corre sangre, no dinero, no armas, no poder… Los seres humanos somos aquellos que podemos regalar nuestra vida como sangre, por los demás.
De esta forma invierte la figura del chivo expiatorio, a quien matan los triunfadores del sistema para imponer la paz sobre el conjunto de la población; Jesús no mata a nadie, nada impone, sino que ama y se deja matar por amor, ofreciendo a todos el cuerpo y sangre de su vida. De esa manera se coloca en el lugar de todas las víctimas: en nombre de ellas dice: Ésta es mi sangre, es la sangre de todos los han sido asesinados; ellos son los que crean la alianza de Dios, los que pacifican la tierra.
En esa línea ha querido avanzar el Apocalipsis, al decir que sólo los asesinados (los expulsados) y sus amigos pueden celebrar la eucaristía, con Jesús, el Asesinado. Al final está la sangre del amor enamorado, sangre del pacto (Ap 21-22), que no es masculina ni femenina, sino humana y divina: comunión de amor por siempre… Sangre de madre y de víctima, sangre de amigo… Sólo los amigos “comparten la sangre”, son capaces de morir unos por otros…
Conclusión. Eucaristía, comunión de Sangre, copa de vida
Ésta es la Sangre de la Alianza (Nueva Alianza) real de Jesús, no es líquido ritual de sacrificios violentos de hombre o animales (cf. Ex 23, 8; Lev 16). Pero él no emplea ya la sangre de animales, ni la sangre de los enemigos, sino su propia vida, entregada en favor de los excluidos de Israel y de la tierra y expresada en el signo del vino. Con los excluidos come, en favor de ellos ha muerto, no para pagar a Dios un precio o rescate, sino para regalar su vida en gratuidad, por todos y con todos. Sólo allí donde los asesinados del mundo entero están presentes y nos ofrecen su “gracia” (nos perdonan, nos invitan al vino de la vida) podemos celebrar la Eucaristía, recordando las palabras de Jesús.
  El vino es sangre de la alianza, que no es Nueva porque haya quedado sin valor la antigua, sino porque es la verdadera: Alianza plena de Dios con los humanos en el Cristo, como habían anunciado los profetas. Ésta es la “alianza” de civilizaciones y personas, la alianza de la vida que sólo puede expresarse allí donde hombres y mujeres se dan la vida y la celebran en gesto generoso. No es sangre separable de la carne, como aquella con la que Moisés rociaba altar y pueblo, sino la vida entera que Jesús ofrece y que los suyos “beben” como signo de alianza, bebiendo el vino bendecido.
La vida en amor se vuelve “sangre de amor” que suscita vida, que crea comunión, que vincula a los hombres y mujeres de la tierra Es sangre de la Alianza de una vida regalada y compartida, que viene a expresarse precisamente en el lugar de máxima violencia de la tierra, allí donde los sacerdotes y soldados matan a Jesús. Jesús no establece un sacrificio especial, separado del conjunto de la vida, como el de Moisés (Ex 23-24) o los sacerdotes de Jerusalén, sino que su Vino (=Fiesta de Dios) es el mismo vino que comparten gozosos los hombres y mujeres y su Alianza es la propia alianza de su vida, que es la vida compartida de esos hombres y mujeres…
 Ellos, todos los que comparten el cuerpo-sangre de Jesús, son los celebrantes… ellos son la “hostia de pan y de vino”, las especies consagradas. Jesús no está presente en el pan y vino aislados, sino en el pan-vino compartido, es decir, en la comunidad que se va creando como “cuerpo mesiánico” a través de la entrega de la vida de los creyentes, a partir de los rechazados, de las víctimas. En nombre de todos ellos, Jesús puede decir y dice: “Ésta es mi Sangre…”. 
Ésta es la Sangre de Dios, que está presente en todos los asesinados de la historia humana, a quienes Jesús representa, con quienes inicia un camino de Reino. Por eso, cuando le Eucaristía se convierte en “pura fiesta” de triunfadores, con grandes ceremonias de exaltación creyente, puede suponerse que falta algo: falta el recuerdo y presencia de las víctimas, que pueden decir y dicen con Jesús (con la comunidad…): ¡esta es mi sangre!. ¡Ésta es nuestra sangre!.
 – Es la sangre derramada por muchos (=todos) o por vosotros (=cristianos), conforme a la versión de Marcos/Mateo o de Lucas. Jesús ha derramado su sangre porque le han matado con violencia. Pero, en un sentido más profundo, podemos y debemos afirmar que él mismo ha regalado su vida por el reino, como indica el gesto del vino: “tomó una copa y se la dio...”. Así como se ofrece un buen vino, en amor generoso, así ha regalado él su vida a los hombres y mujeres.
 Nosotros podemos vivir porque “Jesús nos ha regalado la vida”, podemos vivir porque hay muchos que “derraman su sangre” por nosotros. Sólo así podemos elevar el vino y decir: Ésta es la Sangre de Jesús, es nuestra Sangre. 
 – Para perdón de los pecados. Con estas palabras interpreta Mateo la afirmación antigua, según la cual Jesús ha derramado su sangre hyper pollôn, en favor de muchos (=todos; cf. Mc 14, 24). (cf. Mc 10, 45). Derramar la sangre es dar la vida por los demás, sin responder con violencia, sin hacer la guerra, sangre contra sangre, muerte contra muerte (cf. 8, 31; 9, 31; 10, 32- 34). La Eucaristía es regalar la vida, regalar la propia “sangre”, sin vengarse, sin iniciar por ello una guerra infinita… Sólo aquellos que están dispuestos a dar la vida por los demás (¡aquellos que la dan…!) pueden celebrar de verdad la Eucaristía. Por ellos y con ellos, con los que dan su sangre, con las víctimas y los expulsados, con los encarcelados y asesinados… podemos celebrar la eucaristía, en gesto de perdón.
(1) La Eucaristía es consustancial al cristianismo. La fiesta del Corpus (Cuerpo y Sangre de Cristo) nace en el siglo XIII y se populariza desde el XVI, como forma de Adoración Pública de la Eucaristía,  con misa especial y procesión, el jueves que sigue al domingo de Trinidad, este año el 11.06.20.  Actualmente, la fiesta suele pasar al domingo (14.6.20), aunque hay lugares donde se sigue celebrando el jueves, y así quiero hoy recordarla y prepararla. Esa fiesta de gran procesión es venerable, y así la he celebrado, en pueblos y capitales, pero no es la originaria de Jesús, y está cambiando de manera que parece inexorable.
(2) Cada año hay problemas en la fiesta del Corpus. Este año recordamos el hecho de que hemos dejado morir a muchos  ancianos (de más de 75) como material descartable (ya descatalogado), en la Crisis del Covid 19. ¿Cómo celebrar el Corpus si los hemos dejado morir solos, sin Corpus, ni de procesión…? ¿Cómo celebrar el Corpus allí donde dejamos morir por asfixia a un “negro”, para bien de la “respiración de los blancos”?

– Tomó una copa (potêrion). Esta palabra puede traducirse, de manera quizá más sacral, como cáliz, destacando de esa forma la experiencia de dolor y entrega de la vida, como supone el relato de los zebedeos (¿sois capaces de beber el cáliz que voy a beber?: cf. Mc 10, 38) y la oración de Getsemaní (¡Aparta de mí... ! Mc 14, 36). Preferimos dejar copa, por ser más neutral, propia de un banquete de amistad y despedida. El gesto es natural dentro de la Cena. Es como si Jesús dijera, con Sal 116, 5: El Señor es mi Copa, tomadla vosotros. Con la copa de vino se despide, en ella expresa el sentido de su vida.

– Dando gracias, se la dio. Evidentemente, el vino es señal de bendición: mientras un grupo de amigos puedan tomarlo juntos podrán bendecir a Dios. No están abandonados, perdidos, sobre un mundo adverso. El mismo vino, fruto de la tierra y del trabajo humano, producto de fermentación de la uva, es signo del cuidado de Dios, del sentido de la vida y de la comunión entre los hombres y mujeres. Jesús no les ofrece una sesión de ayuno, hierbas amargas y llanto sino el más gozoso y bello producto de la tierra mediterránea: el vino. No es comida diaria, tasada, de dura pobreza, sino fiesta que alegra el corazón, siendo recuerdo y anticipo del Reino de los cielos. El agua es necesaria, el vino es siempre gracia. Puede vivirse bien a pan y agua. El vino (o sus equivalentes en otras culturas) es un derroche de amor y de solidaridad, es signo de vida.

LA MÍSTICA CENA DEL SEÑOR – La Belleza de los Iconos

La “sangre de Cristo” no es el líquido bendito en la copa o cáliz… sino el vino compartido en su nombre, con él, como él, su propia vida… (su vida que son los hombres y mujeres…) en las casas y calles de la vida… No es el pan y el vino que se pasean con gloria (¡cosa hermosa!), sino el pan y vino que beben todos y comparten, creando así comunión de vida.

 – La sangre (haima) es vida. Los israelitas pueden comer las varias partes de los animales sacrificados o no sacrificados de forma ritual, pero nunca su sangre porque ella es la vida de la carne y os la he dado para uso del altar, para expiar por vuestras vidas, porque la sangre expía por la vida (Lev 17, 10-12; cf. Gen 9, 4). Dios se ha reservado la sangre, como signo de su poder originario, de forma que comer carne no sangrada o beber sangre constituye la mayor de las impurezas (cf. Hech 15, 29). Pues bien, fiel a su más honda experiencia de trasgresión sacral y de ruptura de límites, Jesús ofrece a sus discípulos su sangre, es decir, su misma vida, simbolizada por el vino. 

Difícilmente podemos hoy imaginar la extrañeza de este gesto, la ruptura que supone para un israelita. Volviendo a los orígenes de la historia humana, de todas las historias, hechas de sangre derramada y ofrecida por los demás, Jesús ofrece a los hombres y mujeres su sangre, que es todo lo que es y todo lo que tiene. Toda su vida se vuelve sagrada, siendo todo profana: su vida es Sangre de Amor, ofrecida a favor de los demás, con todas las madres del mundo, con todas las víctimas de la tierra.

– ¿Sangre de varón, sangre de mujer? El tema se encuentra especialmente vinculado al misterio vital de la mujer, con sus menstruaciones y partos, tal como lo han visto los pueblos antiguos (entre otros, los israelitas). Ésta es la sangre generadora, que se expande amenazante (¡se tiene gran respeto ante ella!) y fecunda, dando vida (pues se dice que los niños nacen de la sangre de la madre y así es, en sentido simbólico). 

 Tierra, no cubras mi sangre… (Job 16, 18)

Por eso, he dicho: Tierra, no cubras mi sangre... Así grita Job y pide a Dios… Que la sangre de todos los asesinados y descartados (¡Job, un descartado, por enfermo, por pobre…!), que la sangre de todos los descartados y asesinados (ancianos y jóvenes, rojos y amarillos…) clame a Dios. Esa es la Sangre de Jesús, y así decimos a Dios: No cubras la sangre, que esté viva… que esté clamando al cielo, pero no venganza, sino nueva y más alta bendición, comunión universal de todos los mortales, de todas las sangres (como decía Arguedas, como ha comentado Gustavo Gutiérrez).

Es sangre que otros derraman con violencia (le matan), pero que él ofrece en amor para superar toda violencia, instaurando con ella (en el signo del vino) una alianza de amor definitiva. La sangre que los varones han “valorado” más no está unida a la generación (como en la mujer), sino a la violencia de la guerra: es la sangre de los enemigos matados en campo de batalla o de los amigos caídos en ella.

 Precisemos los temas. Al decir esta es mi sangre, Jesús puede interpretarse como mujer que da la vida al engendrarla, por medio de su sangre, o como varón que entrega su vida, de un modo arriesgado, pacífico, creador, en un contexto donde dominaba la violencia. Sólo podemos vivir compartiendo la sangre de la vida, regalando la sangre…

En el principio está la sangre  de aquellos que dan su propia vida (como la mujer da su sangre, según la visión de los antiguos), entregándose a sí misma, para que se expanda así la vida. En esa línea, el gesto eucarístico de Jesús es, ante todo, un gesto de mujer, un gesto de amigo que comparte su sangre con los otros, el gesto mesiánico de la vida.   Ésta es la sangre que derraman los “asesinos”, la sangre de todas las víctimas, como ha puesto de relieve el evangelio, al decir que en Jesús han culminado “todas las sangres de los asesinados” (Mt 23, 35). ´´Esta es por encima de todo la sangre de los que convierten su propia vida en regalo de amor y de vida por los otros.

Al decir “ésta es mi sangre”, Jesús está hablando en nombre de todas las víctimas. Sólo existe eucaristía allí donde se vive en solidaridad real con todas las víctimas: la Eucaristía es la “fiesta” de los rechazados y excluidos, de los asesinados. De los rechazados que dice: Ésta es mi sangre, os la regalo, para que viváis…Sólo en su nombre se puede celebrar.


viernes, 22 de mayo de 2020

José L. Fernández: "non podemos ser cristiáns asintomáticos"


El médico y delegado diocesano de Pastoral de la Salud valora la puesta en marcha de la iniciativa telefónica 'Xuntos na mesma barca'"A delegación de Pastoral de Saúde, en colaboración con Cáritas Diocesana, está pensando en ampliar este servizo de escoita e acompañamento a outras situacións de vulnerabilidade"
En que consiste a iniciativa “Xuntos na mesma barca”?
A idea xurdiu falando con Ana García-Heras, unha das responsables da atención relixiosa no Hospital Arquitecto Marcide de Ferrol, que me dicía: Claro, vémonos nunha situación complexa porque hai pacientes illados, plantas que son difíciles de visitar porque non é conveniente que haxa moita xente circulando por aí, e por iso puxemos os nosos teléfonos a disposición, a ver se alguén nos chama.

Pois ben, a raíz diso propuxemos estender esta iniciativa a nivel diocesano, a través dos teléfonos de todos os capeláns, persoas idóneas e outra xente responsable dos servizos relixiosos nos hospitais, e orientada tanto aos pacientes de COVID-19 como aos familiares, persoal sanitario e, por suposto, sen esquecernos das persoas que están a pasar por outras enfermidades ou doenzas, que de maneira indirecta tamén se ven afectados por esta soidade ou falta de acompañamento.

O nome parte dunha das últimas mensaxes do papa Francisco...
Si, da bendición Urbi et Orbi extraordinaria do 27 de marzo con motivo desta pandemia. Foi extraordinaria de dous xeitos: en primeiro lugar, porque foi pronunciada nunha Praza de San Pedro baleira de persoas pero chea de almas con fe e confiadas; en segundo lugar, pola situación que estamos a vivir, onde temos que estar xuntos na mesma barca e a todos nos compete traballar, remar e colaborar para sacala a flote, sempre con ese patrón e ese guía que nos dá confianza como é Xesús, por suposto.

E como está a funcionar ata o momento este servizo de acompañamento telefónico?
Pois estamos recibindo chamadas de enfermos de coronavirus, doutros pacientes ingresados e de familiares que utilizan tamén ao capelán ou persoa idónea como intermediario para facer chegar unha mensaxe, un recado ou unhas palabras de acompañamento. Logo tamén, por suposto, ese apoio que sempre dan os capeláns de forma directa e presencial tamén o están facendo a través da vía telefónica. O feito de saber como están, o poder contactar coa familia que non puido visitar a ese paciente, tranquilizalos, apoialos e tamén poñerse á súa disposición en calquera cousa que poidan facer a nivel hospitalario, como algún tipo de xestión que poida facilitarlles a estancia.

Todo isto afonda na liña que se está a seguir este ano na Pastoral da Saúde co lema “Acompañar na soidade”, do que xa falamos hai uns meses con motivo da Xornada Mundial do Enfermo
E tanto que si. Providencialmente, a situación fainos vivir de fondo esta soidade da que falamos na campaña. Esa soidade dos nosos anciáns ou a de outra moita xente, que agora coa pandemia, o confinamento e a restricción das relacións sociais tamén nos toca experimentar a todos nós. Isto fainos reflexionar sobre a importancia das relacións e da interdependencia que temos uns de outros, e fainos mirar cara aqueles que durante a maior parte do ano e a maior parte do día viven sos, sen visitas nin apoios externos de maneira regular.

E por iso pensades estender o proxecto “Xuntos na mesma barca” a todos estes casos máis habituais e cotiáns, que non por iso deixan de ser graves e complexos
A inciativa xurdiu no ámbito hospitalario e perihospitalario con esa vocación de escoita, para pacientes, familiares e traballadores dos centros que necesitan desafogar, falar, contar calquera cousa… Ás veces non é tanto dar un consello como ter esa capacidade de escoitar, acoller e recoller iso que nos contan para canalizalo e que sirva de terapia. Por todo iso, a delegación de Pastoral de Saúde en colaboración con Cáritas Diocesana está pensando en ampliar este servizo de escoita e acompañamento a outras situacións de vulnerabilidade, co noso rural e os nosos anciáns no punto de mira desta iniciativa.

Fará falta xente capacitada para levar a cabo esta tarefa, que non é doada...
Necesitamos voluntarios, por suposto, e desde aquí xa aproveito para facer unha chamada a aquela xente que se sinta un pouco con esa vocación de axudar. Aínda así, so coa boa vontade non chega, polo que tamén estamos pensando en realizar algún tipo de formación para saber como axudar a quen se atopa nesta situación de soidade. Xa digo, isto é un proxecto que está aínda xermolando e pretendemos que o froito saia adiante. Un froito sobre todo a nivel espiritual, é dicir, que poida paliar esa soidade existencial na que se ve metida moita xente sen pretendelo.

Falando de cuestións existenciais, que ensinanzas podemos sacar desta situación de pandemia que estamos a vivir?
O primeiro, que se nos pon de manifesto a nosa fraxilidade e vulnerabilidade. Pensamos que estabamos por riba de todo, e agora faise patente a nosa insignificancia dentro do conxunto da creación. Vemos tamén que esa vulnerabilidade afecta máis a certos colectivos da nosa sociedade, como todos os anciáns que lamentablemente faleceron a causa do virus. Isto lévanos tamén á ausencia de condolencias por estas mortes, algo do que me falaba algún sacerdote estes días: “Unha das cousas máis duras que vivín na miña vida é esa despedida dun defunto na que soamente hai dúas ou tres persoas da familia, sen a posibilidade dun abrazo para conmoverse xuntos e acompañarse”. Isto fainos ver o valor máis que simbólico destes xestos e ritos de despedida. Outra ensinanza que sacamos de esta situación é o saber enfrontarnos ao medo. Podemos quedarnos paralizados, retroceder, escapar ou, o que sería máis acertado, camiñar cara adiante con moita cautela, esperanza e solidaridade, como fan todos os colectivos que están traballando e colaborando na primeira liña estas últimas semanas. Dicía Sigmund Freud que a ciencia moderna non ten producido nunca un medicamento tranquilizador tan eficaz como unhas poucas palabras bondadosas, e por iso hai que facer patente o noso agradecemento e acompañamento a todas estas persoas.

Tamén é importante, por suposto, lembrarnos dos que se foron, de todas as persoas que morreron, que non son so cifras, senón nomes e rostros. Hai que facerlles un dó san e agradecerlles as súas vidas. E, como estamos en tempo de Pascua, isto obriganos a comezar unha nova vida, a resucitar de novo. Como dicía Xesús, “voltar a Galilea”, regresar ás nosas casas para facer algo distinto: valorar o importante fronte ao accesorio, ser conscientes da interdependecia que temos uns de outros, da situación dos máis fráxiles e da responsabilidade que temos coa nosa saúde e a dos demais. Todos estamos comprometidos nisto. E, xa para rematar, gustaríame facer un paralelismo con todo o que se está a falar sobre a incidencia do COVID-19, en relación aos pacientes que collen a enfermidade pero son asintomáticos. Eu quero trasladalo á vida cristiá e á vida en xeral para que non sexamos cristiáns asintomáticos. Que coa alegría do Evanxeo sexamos capaces de transmitir esperanza e de transmitir ese compromiso e amor á vida, amando aos demais e sentíndose amado polos demais.