martes, 1 de septiembre de 2020

PENSAR E DISCERNIR EN TEMPOS DE PANDEMIA

Facer memoria do ocorrido durante este tempo de pandemia, tratar de entender como nos afectan estas crises ás nosas existencias, discernir as necesidades dos seres humanos máis vulnerables, lembrar o pasado para vivir o presente con ilusións e esperanzas de futuro, espertar da nosa pasividade e redescubrir o máis grande da nosa interioridade…, son tarefas urxentes nestes tempos nos que todos, dun xeito ou outro, sentímonos afectados.

O corazón gardará memoria viva destas situacións. Aínda que recoñecemos que os contactos se puideron traducir en contaxios, as comunicacións en contaminacións e as relacións humanas en soidades inmensas e eternas, hai sempre algo positivo en medido da negatividade e as sombras ameazantes da morte. Estas pandemias que pon en corentena o futuro da humanidade orixinan, con mais intensidade, outras pandemias psíquicas que dexeneran en medo, temor e tedio. Confinados nos nosos fogares e cos templos pechados, crentes e non crentes preguntámonos onde atopar a Deus no medio de tanta desgraza. Pregunta nova e eterna que xorde inevitablemente alí onde hai dor, sufrimento e morte.

Onde está Deus? Ocúltase, escóndese, cala, disfrázase, ponse a máscara para xogar co ser humano aos agochos? Algúns, empuxados quizá pola dor das situacións vividas, acudiron ao seu encontro aínda que até entón as súas relacións fosen frías ou inexistentes. Outros, pola contra, aos que case ninguén faría cambalear nas súas conviccións relixiosas, sentiron que este aparente silencio de Deus durante esta inesperada tormenta sacudía os alicerces da fe. Este escenario, tan diverso como o camiño persoal de cada ser humano, testemuña a nosa probada vulnerabilidade e abre a porta a novos interrogantes: Está Deus ausente destas realidades ou está tamén crucificado no patíbulo e nas U.C.I.S. dos apestados? Estas crises axudan a espertar a fe durmida nas tranquilidades dunhas existencias cómodas e indiferentes aos problemas dos demais ou, pola contra, provocan o afastamento, o agnosticismo e a indiferenza relixiosa? En calquera das direccións, a Igrexa, como comunidade de seguidores de Xesús, o Fillo de Deus encarnado na historia, está chamada a acompañar nestes procesos contribuíndo a unha nova misión evanxelizadora e a unha nova presenza social significativa e visible. Aínda que é moi difícil entrar na interioridade e na intimidade do ser humano, en situacións de crises as persoas sempre miran de novo cara ao esencial, realidade que inclúe unhas relacións humanas máis verdadeiras, as preguntas fundamentais da vida e o sentido último da existencia. Estas situacións poden axudarnos a entender o que grandes pensadores da humanidade afirmaron: Que Deus sempre está aí, con frecuencia tamén acompañándonos na cruz para liberarnos e resucitarnos dos sepulcros; que El non é autor do mal; que o mal é sempre ausencia de ben; que Deus actúa no ámbito do respecto ás nosas liberdades, o don máis grande da creación concedido ao ser humano; e que, por riba de todo, estamos chamados á vida en común, a unha cultura do compartir fronte á de competir, ás presenzas constantes acolledoras e próximas e a uns acompañamentos cada vez máis empáticos e saudables con aqueles que viven en soidade e abandono as súas cruces cotiás. Axudarnos uns a outros a baixar delas ou a impedir que existan é a mellor lección que podemos ofrecer nas actuais circunstancias.

 

José Mario Vázquez Carballo

 

lunes, 31 de agosto de 2020

Xesús predicou o Reino de Deus e veu a Igrexa

       Esta reflexión tiene como punto de partida el tema del último número de Iglesia Viva, ¿“Todavía el Reino de Dios”?, y quiere ser un recuerdo de un gran testigo del Reino de Dios: Pedro Casaldáliga.

       Desde una perspectiva lingüística hacer referencia al Reino de Dios parece que está fuera de lugar, puesto que para todo lo relativo al reino y a la monarquía, sobre todo en nuestro país, no corren tiempos propicios; pero desde el punto de vista bíblico tiene su significado y contenido propios, y, creo, que hoy día se puede aplicar con todo su vigor y amplitud de significado.

       Jesús de Nazaret, siguiendo la tradición veterotestamentaria, emplea el término “Reino de Dios”, pero, como explicó a Poncio Pilato, su reino no es de este mundo, es decir, no tiene la estructura de poder como los reinos del mundo, porque, aunque se trate de un reino, no hay poder, sino amor, siendo Dios el epicentro del mismo, y la relación de Dios con sus “súbditos” viene marcada por el amor, la comprensión y la misericordia y éste es el mismo principio que ha regir la relación de los miembros del reino entre sí. En este reino no impera la ley, la norma o la autoridad, sino la libertad, el amor, la comprensión y la misericordia.

       La comunidad humana que configura el Reino de Dios, y era la pretensión fundacional de Jesús de Nazaret, se integra en torno a unos valores éticos propuestos en las bienaventuranzas, en la parábola del samaritano, en el llamado “juicio final”, etc., cuyas coordenadas son el amor y la misericordia. Se trata de una vivencia tanto personal como comunitaria que se relaciona verticalmente con Dios y con los demás en su horizontalidad. No hay leyes o normas externas que marquen ce por be lo que se debe hacer en cada momento, puesto que “el sábado está hecho para el hombre” y no al revés. Así lo entendió y así lo practicó la Iglesia primitiva de Jerusalén, cuando, según el relato de los Hechos de los Apóstoles, permanecían juntos, en comunidad, unidos en la oración y en la fracción del pan y no había necesitados entre ellos, porque todo lo ponían en común.

       Cuando el Reino de Dios se institucionaliza sin más, se convierte en Iglesia, como dice A. Loisy: “Jesús predicó el Reino de Dios y vino la Iglesia”. La estructura institucional es necesaria en todo quehacer organizativo humano, pero no puede ser el epicentro hasta el punto de desbancar a la vivencia personal y comunitaria, a la libertad personal y comunitaria, al estar todo controlado por la norma y la ley. Como advertía el profeta Isaías ( Is 2,1-5) la norma viene del templo, que es tanto como decir del clero, de la jerarquía. El Reino de Dios se convierte en Iglesia y ésta en “sociedad perfecta”, en un Estado; una sociedad política más, controlada por el poder y por la ley, y si es dictatorial, mejor, abandonando así las exigencias de ese Reino.

       No llegó a buen puerto el intento de san Agustín de Hipona de identificar Iglesia y Reino de Dios en su De civitate Dei, menoscabando, sobre todo, el concepto de Reino de Dios, como lo evidencia la Historia de la Iglesia y del Papado a través de los tiempos; tiempos de cismas, de cruzadas bélicas, de poder político y religioso (el papa mediante el llamado “poder de las dos espadas”, como ya reconocía a finales del s. V el papa Gelasio I en su carta al emperador Anastasio, controla el poder político y el religioso), de anatemas de herejes y de doctrinas (como ocurría en los Concilios, en el anecdotario del Vaticano II se recoge la extrañeza de los obispos españoles porque no se proponía ninguna condena de doctrina y no se declaraba ningún dogma), de Syllabus condenatorios de asuntos sociales, políticos, religiosos… Es conmovedor, a este respecto, el testimonio del teólogo francés Y. Congar (la lista de testimonios sería larguísima), que recoge en sus Diarios, y que soportó tres “exilios” impuestos por el poder vaticano y por su Orden de dominicos como consecuencia de sus reflexiones teológicas, al parecer, contrarias a las posiciones “oficiales”: “Acepto a Dios, su visita… No acepto a la Gestapo… No tengo derecho a sacrificar el servicio a la verdad”.

       Con el reduccionismo del Reino de Dios a la Iglesia, éste pierde su vitalidad y la Iglesia se transforma más en Estado, en sociedad política, que en comunidad de creyentes en el Cristo resucitado. La Iglesia, católica por supuesto, no es el Reino de Dios; éste es un concepto más amplio y comprensivo, como cuando se decía que fuera de la Iglesia, católica por supuesto, no hay salvación, doctrina que corrigió el concilio Vaticano II. Ahora bien, la Iglesia ha de asemejarse al Reino de Dios, puesto que es factor importante para que Dios reine en el mundo y para ello ha de asumir los paradigmas de dicho Reino: más amor y misericordia y menos leyes y normas; más acogida a los pobres, a los emigrantes y refugiados, a los oprimidos, a los sin techos… y menos riquezas y propiedades; más disponibilidad de servicio y menos exaltación de poder y mando, como recomendaba san Bernardo de Claraval a su amigo el papa Eugenio III: “Te dejas agobiar por toda clase de juicios sobre toda suerte de cosas exteriores y seculares; sólo te oigo hablar de juicios y leyes; todo ello, y las pretensiones de riquezas y de prestigio, proviene de Constantino, y no de Pedro“.

       La Iglesia como motor imprescindible para llevar a cabo el Reino de Dios en la tierra ha de eliminar otro reduccionismo enormemente dañino y perjudicial para la propia Iglesia: considerar el Reino de Dios como algo escatológico, situarlo en el más allá. Los valores éticos y religiosos del Reino de Dios pertenecen a la historia y no se pueden aplazar al final escatológico. Es una contradicción que clama al cielo que la Iglesia pretenda transformar la realidad histórica desde el pietismo, desde la fe sin más: lo único que importa es la relación personal con Dios sin tener en cuenta la realidad que nos circunda. La fe es don, pero también es tarea, un quehacer liberador y transformador de la realidad que no se ajuste a los valores éticos del programa de la Bienaventuranzas. Como sugiere I. Ellacuría, el Reino de Dios supera la dualidad entre lo personal y lo estructural, entre ética social y ética individual, pero no es sólo cuestión de fe, sino también de obras, de praxis configurada por el evangelio de Jesús de Nazaret.

O Papa invita aos cristiáns de todo o mundo a unirse para o #TiempoDeLaCreacion

 La iniciativa se desarrollará del 1 de septiembre al 4 de octubreLa Iglesia celebrará la Jornada Mundial de Oración por la Creación el próximo 1 de septiembre

El Tiempo de la Creación es una época para renovar nuestra relación con el Creador y toda la creación a través de la celebración, la conversión y el compromiso juntos. Durante el Tiempo de la Creación, nos unimos a nuestras hermanas y hermanos de la familia ecuménica en oración y acción por nuestra casa común.

 El Patriarca Ecuménico Dimitrios I proclamó el 1 de septiembre como día de oración por la creación para los ortodoxos en 1989. En efecto, el año de la Iglesia Ortodoxa comienza ese día con una conmemoración de cómo Dios creó el mundo. El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) fue fundamental para convertirlo en un tiempo especial, extendiendo la celebración del 1 de septiembre al 4 de octubre.

Tras el Patriarca Ecuménico Dimitrios I y el CMI, los cristianos de todo el mundo han acogido este tiempo como parte de su calendario anual. El papa Francisco hizo oficial la cálida bienvenida de la Iglesia Católica Romana al Tiempo de la Creación en 2015.

 En los últimos años, los líderes religiosos de todo el mundo han formulado declaraciones en las que animan a los fieles a dedicar tiempo a cuidar de la creación durante este mes de celebración. Este periodo comienza el 1 de septiembre, con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y termina el 4 de octubre, en la fiesta de San Francisco de Asís, el santo patrón de la ecología amado por muchas denominaciones cristianas.

 A lo largo del mes de celebración, los 2.200 millones de cristianos del mundo nos unimos para cuidar de nuestra casa común.

 EL TEMA DE ESTE AÑO: JUBILEO POR LA TIERRA

Cada año, el comité directivo ecuménico sugiere un tema para armonizar la celebración de las comunidades cristianas en este tiempo. Para el Tiempo de la Creación 2020, el tema sugerido es “Jubileo por la Tierra”: Nuevos ritmos, nueva esperanza”.

Este año, en medio de las crisis que han sacudido nuestro mundo, hemos descubierto la urgente necesidad de sanar nuestras relaciones con la creación y entre nosotros.

 Este año, durante este tiempo, entramos en un período de restauración y esperanza, un jubileo para nuestra Tierra, que requiere formas radicalmente nuevas de vivir con la creación.

Los cristianos de todo el mundo aprovecharán esta época para renovar su relación con nuestro Creador y con toda la creación mediante la celebración, la conversión y el compromiso.

 El Tiempo de la Creación de este año es un momento para considerar la relación integral entre el descanso de la Tierra y las formas de vida ecológicas, tanto en lo económico como en lo social y político.

 Este año en particular, la necesidad de sistemas justos y sostenibles ha sido revelada por los efectos a gran escala de la pandemia mundial de COVID-19.

 Como seguidores de Cristo de todo el mundo, compartimos un papel común como custodios de la creación de Dios. Nos regocijamos en esta oportunidad de cuidar de nuestra casa común y de nuestras hermanas y hermanos que la comparten.

 En este enlace puedes contactar con la Delegación Diocesana de Justicia, Paz e Integridad de la Creación.

A parroquia non é so relixión, é algo co que a xente se identifica moito.

 


Óscar Santiago, arcipreste da Terra Chá, cre que as unidades pastorais son consecuencia lóxica dos cambios na sociedade

Lonxe quedan os tempos en que cada parroquia tiña o seu crego. Diminúen as vocacións e medra o traballo dos sacerdotes, aínda que tamén se tentan artellar medidas que respondan á situación actual. O bispado de Mondoñedo-Ferrol está a desenvolver un proxecto de creación de unidades parroquiais, agrupando o traballo dos curas.

 Dende hai anos funciona a de Vilalba; comeza a dar os primeiros pasos a de Castro de Ribeiras de Lea, e está prevista a de Guitiriz-Begonte. Óscar Santiago, arcipreste de Terra Chá e párroco dos concellos de Guitiriz e de Begonte, cre que cómpre decatarse das novas circunstancias.

 -Se se fixeron concentracións parcelarias, hai que facer tamén concentracións parroquiais?

-Si e non [ri], salvando as distancias. Por unha banda, hai falta de vocacións; por outra, Galicia ten moitas parroquias. Somos poucos curas, e hai que concentrar. É algo que pasa en toda a sociedade, non só nas zonas rurais: o plan de unidades pastorais inclúe toda a diocese [de Mondoñedo-Ferrol]. Cómpre concentrar recursos para dar a mellor atención posible.

 -Entende a xente estes cambios?

-Creo que para a xente de máis idade é máis difícil de entender. Dende o punto de vista cultural a parroquia é unha unidade básica. Agora, quizais haxa que facer o esforzo e ir á misa a outra parroquia, e iso custa algo máis. Para algunha xente, é un esforzo ir á misa doutra parroquia.

 -A parroquia é algo presente na vida da xente, non lle parece?

-Si. Non é só algo eclesiástico. A parroquia non é só a relixión; ten a súa estrutura, é algo co que a xente se identifica moito. A xente fala da súa parroquia... O concepto de unidade pastoral contrasta un pouco con esa idea, pero é lóxico.

 -Haberá receos entre parroquias?

-Creo que non. O que se debe facer, dentro das posibilidades, é non abandonar as parroquias. Os enterros e os cabodanos deben facerse, se é posible, en cada parroquia. Unha cousa é que os cultos dominicais non cheguen a todas as parroquias; pero outras celebracións -as primeiras comuñóns, por exemplo- deberían manterse.

 -Pérdese relación social?

-Si. Haberá que crear comisións. O cura non pode estar presente en todas parroquias. Hai que ir pouco a pouco, pero téntase fortalecer o papel dos laicos.

 -Como cambia o traballo dun cura con tantas parroquias?

-Andamos un pouco apurados nas fins de semana; pero o importante é o contacto coa xente, que saiba que o cura está aí para o que faga falta. É imposible chegar a todo o mundo. Antes o cura coñecía a toda a xente; agora é complicado, porque alguna xente só a ves cando vas celebrar unha misa.

 -Mantense coma antes a relación entre o cura dunha parroquia e os veciños?

-Si. Hai xente que me ten invitado á súa casa. Cando podo, vou. Ás veces, remata a misa e saio con algo de présa; pero a misa é un lugar de encontro para os veciños.

 A media de idade dos párrocos chairegos supera os setenta anos. Óscar Santiago Sanmartín ten 48 anos e é un dos cregos máis novos da comarca da Terra Chá. Son poucos os dunha idade algo semellante á súa e moitos os que teñen máis anos. Santiago comenta que a idade media dos párrocos chariegos anda polos 74 anos, e engade que ese dato axuda a explicar con certa claridade a necesidade de crear unidades pastorais.

 Lembra que o bispo de Mondoñedo-Ferrol xa se foi reunindo con veciños da Terra Chá para comentar os cambios previstos. A unidade pastoral de Guitiriz e de Begonte terá parroquias deses dous concellos. A de Castro de Ribeiras de Lea incluirá parroquias pertencentes a Castro de Rei, a Outeiro de Rei, a Cospeito e a Pol, e estará atendida por tres sacerdotes.

 

Fonte: La Voz de Galicia

Tempo de creación, do 1 de setembro ao 4 de outubro

 O Tempo da creación é un tempo para renovar xuntos a nosa relación co Creador e toda a creación a través do arrepentimento, a reparación e o gozo.

 Historia

 En 1989, o patriarca ecuménico Dimitrios I dos ortodoxos, estableceu o 1 de setembro como a xornada de oración pola creación. Desde entón, anglicanos, luteranos, evanxélicos e cristiáns reformados acolleron este tempo como parte do seu calendario anual.

O Papa Francisco fixo oficial a cálida benvida da Igrexa católica ao Tempo da creación en 2015 e segundo palabras do Pontífice: “Este é o tempo para habituarnos de novo a rezar inmersos na natureza, para reflexionar sobre o noso estilo de vida, para emprender accións proféticas que orienten o planeta á vida, no canto de conducilo á morte”

 Enfoque do Tempo da creación

 Durante o Tempo da creación unímonos aos nosos irmáns da familia ecuménica en oración e acción pola nosa casa común.

 Este ano, no medio das crises que sacudiron o noso mundo, comprendemos a urxente necesidade de sanar as nosas relacións coa creación e entre nós.

 Datas importantes

 O Tempo comeza o 1 de setembro, coa Xornada Mundial de Oración polo Coidado da Creación, e termina o 4 de outubro, na Festa de San Francisco de Asís, o santo patrón da ecoloxía amado por moitas denominacións cristiás. Ao longo deste mes de celebración, os cristiáns de todo o mundo uniranse para reparar e restaurar os lazos que nos sanan. E comprométense a formas radicalmente novas de vivir coa creación.

 "e outra que ve vir o futuro que nos espera" isto vai ser o que nos espera a curto prazo...........

viernes, 28 de agosto de 2020

Dios te quiere y tú no lo sabes..

En una ocasión vi un grafiti que decía: «El hombre está solo». La frase no tenía nada de original, pero me llamó la atención. Traté de imaginarme a la persona que lo había escrito. Y me entraron ganas de completar la frase: «El hombre está solo porque no sabe que es hijo de Dios».

Otros, aun conociendo la existencia de Dios, piensan: “Uf, somos tantos en el mundo… Dios tiene otras cosas de las que ocuparse. No creo que se vaya a preocupar de mis pequeños problemas. De hecho, todo sucede como si Dios estuviese en un mundo y yo en otro. Será grande su poder, pero no lo veo actuar. Lo que veo es que tengo que trabajar, solucionar mis problemas y aguantar si viene una desgracia”.

A pesar de las apariencias, cada uno puede decir con toda verdad estas palabras: “Dios se preocupa de mí como si solo yo existiera en el mundo”.

«Dios solo sabe contar hasta uno», dijo André Frossard. Para Dios no hay masas. Cada uno de nosotros no es un número anónimo en la infinita muchedumbre de la humanidad. Cada hombre es un hijo único para Él. Dios no tiene otra cosa que hacer que pensar, cuidar y amar a cada uno de sus hijos. Es lo que expresa santa Teresa del Niño Jesús de modo muy sencillo:

«El sol ilumina al mismo tiempo a los cedros y a cada florecilla, como si estuviera sola en la tierra; nuestro Señor se interesa también por cada alma en particular, como si no existieran otras iguales».

«Bien sabes –le dice Jesús a Gabrielle Bossis– que cada alma es para Mí como si fuera la única en la tierra».

Aunque Dios tenga muchos hijos, puede estar pendiente de cada uno como si fuera el único. Lo más importante para Él eres tú. Y se preocupa de tus problemas más insignificantes.

¿O es que tiene una inteligencia limitada y un corazón pequeño?

¿Por qué nos empeñamos en reducir su Sabiduría y su Amor?

Aunque nos contemos por miles de millones los habitantes del mundo, nadie es olvidado por Dios ni un solo instante.

Y ese pequeño problema que tengo ahora o el gran problema que puedo tener mañana, es conocido por Dios, y Él sabe muy bien cómo ayudarme.

Podemos considerar como dirigidas a nosotros estas palabras que le dijo a santa Catalina de Siena:

«Hija, olvídate de ti y piensa en mí, que yo pensaré continuamente en ti».

O estas otras que escuchó Gabrielle Bossis:

Un Dios con corazón de padre y de madre escrito por Pbro. Tomás Trigo

 DIOS TE QUIERE

Es casi imposible que una madre se olvide de su bebé, pero podría suceder. El amor de Dios va mucho más allá, es superior al de todas las madres del mundo.

Han venido desgracias, contratiempos, dificultades. Y pensamos: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado». Y Dios nos pregunta, como sorprendido:

«¿Es que puede una mujer olvidarse de su niño de pecho, no compadecerse del hijo de sus entrañas? ¡Pues, aunque ella se olvidara, Yo no te olvidaré!» (Is 49, 15).

¡Qué confianza deben despertar en nosotros estas palabras del Señor! Una madre no puede olvidarse del hijo de sus entrañas, de su recién nacido. «Pues, aunque ella se olvidara…». Es casi imposible que una madre se olvide de su bebé, pero podría suceder. El amor de Dios va mucho más allá, es superior al de todas las madres del mundo.

¿Hemos imaginado alguna vez a Dios Padre abrazándonos contra su corazón con infinita ternura, defendiéndonos del mal con su infinito poder, mirándonos a los ojos como solo un padre o una madre pueden mirar a su hijo recién nacido? (Él nos ha dado la imaginación, la creatividad, para que podamos verlo de algún modo).

¿Puede ese Padre permitir que algún mal dañe a su hijo? ¡No! Por tanto –nos ha dado la razón para que, con la gracia, podamos pensar como Él de algún modo–, cuando nos envíe algo que nos parezca un mal, hemos de concluir que es un bien para nosotros.

«Sabemos que todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios», afirma san Pablo (Rm 8, 28).

La sabiduría cristiana popular lo ha expresado de otro modo: «No hay mal que por bien no venga».

Pero, además, hemos de pensar, porque es verdad, que cuando nos envía sufrimientos nos está tratando como a las personas a las que más quiere.

Parece difícil aceptarlo, pero ¿acaso no permitió que sufriera su Hijo? ¿No permitió también que sufriera la Virgen María? Si tratásemos de ver las cosas con los ojos de Dios, con los ojos de la fe, caeríamos en la cuenta de que, cuando permite que suframos, nos demuestra que nos quiere, porque nos trata como a su Hijo y como a su Madre. Entonces, el dolor se transformaría siempre en dolor alegre, que es un tipo de dolor exclusivo de los que creen en el amor de Dios, y que está al alcance de todos.

«Si vienen contradicciones, está seguro de que son una prueba del amor de Padre, que el Señor te tiene» (S. Josemaría, Forja, n. 815).

Con los ojos de la fe, vemos la verdad de estas palabras de Cristo a Santa Teresa:

«Considera mi vida toda llena de sufrimientos, persuádete de que aquel es más amado de mi Padre que recibe mayores cruces; la medida de su amor es también la medida de las cruces que envía. ¿En qué pudiera demostrar mejor mi predilección que deseando para vosotros lo que deseé para mí mismo?».

Y no hay que sorprenderse si, ante esta visión que proporciona la fe, algunas personas reaccionan con una sonrisa escéptica que puede significar: “estáis locos”, “sois imbéciles” o “la religión os tiene sorbido el seso”. Lo han dicho de Jesús y de todos los que han querido seguirlo de cerca.

Tomás Trigo.

domingo, 23 de agosto de 2020

Jugar para conocer..

 "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" (Mt 16, 13-20)
Inteligencia y cariño: éstas eran las dos condiciones que cumplía aquel caniche para ser tenido por "su familia". El buen párroco se sintió acaso en el deber de recordar que los animales son animales y no personas, habida cuenta del abismo que nos separa de ellos. Mientras, yo jugueteaba con el animalito entre el suelo y mis rodillas, tan ajeno como él a ese abismo en cuyo borde debía de encontrarme, por lo visto, sin saberlo ni preocuparme lo más mínimo por ello. Los animales no son humanos, es bien cierto, pero hay momentos en que se parecen a nosotros y nosotros a ellos...
Son los momentos para el juego. Se cuenta de algunas batallas que los contendientes se daban breve tregua para jugar unos con otros. No importaba entonces el bando más que si el otro es un bruto animal y yo persona. Jugando somos todos necesarios. No es posible jugar con uno mismo. Por eso el juego une más que la más justa de las guerras y la más alta de todas las banderas. Nosotros lo valoramos, sin embargo, mucho menos que el trabajo productivo y redentor. Pero, al minusvalorarlo, obtenemos un efecto inesperado: la sobrevaloracion del ocio, que es tiempo para pasarlo sin trabajar. El juego redime mucho más que el propio trabajo y su residuo, hábilmente explotado por la industria del entretenimiento.
No es posible conocer sin querer, reconocer el valor y la inteligencia de otro ser humano sin ponerse a jugar con él. Dos se conocen cuando empieza el juego. Aprenden a respetarse respetando las reglas del juego: ni trampas ni zancadillas. Sobre el terreno de juego queda al descubierto el corazón de las personas: sus sentimientos, su mundo propio. Allí se juega nada menos que la verdad del mundo común, ése que vamos componiendo o descomponiendo con nuestras palabras comunes: desde las más concretas hasta las más abstractas, desde las más humildes hasta las más sublimes. La ética en el juego es la base de la política, juego de la convivencia entre libres e iguales.
Allí donde no se juega o se juega sin reglas, no es solo el abismo entre hombre y bruto el que se abre. Se abre un abismo aún más profundo entre hombre y hombre. El que no sabe querer a una criatura indefensa no sabe desarmar tampoco a otra que puede defenderse. El que no sabe jugar con las palabras o los gestos, con las manos o los pies y con la cabeza, es como uno de esos políticos que nunca cumplen sus promesas. Sus grandes palabras mueren sin haber nacido, gastadas y vacías. Sin mundo propio no hay un mundo común que merezca la pena. Sin ética no hay política, sociedad de personas en juego y en diálogo.
Cuando Jesús se vio rechazado por su pueblo parece que se fue con sus discípulos, como quien se retira a su propio mundo, y les hizo dos preguntas. La primera: "¿quién dice la gente que soy yo?" Y la segunda: "¿quién decís vosotros que soy yo?" A mí esta escena de Jesús con sus discípulos me parece un juego de preguntas y respuestas. Había que jugar porque de lo que se trataba era de conocerse, de que aquellos discípulos -semilla de la futura Iglesia- llegaran a ser el grupo de los que conocen a Jesús en su identidad única.
La gente -el mundo común de la época- tenía una idea común de Jesús, la de que era otro entre los grandes profetas conocidos ya en Israel. Solo ellos, Pedro a la cabeza, sabían quién era Él propiamente. Por eso fueron ellos quienes recibieron, en la persona de Pedro, la misión de edificar la Iglesia e interpretar la ley, esto es, construir el mundo común en que hoy vivimos: este mundo donde cada uno tiene su nombre propio, empezando por Pedro y siguiendo por los demás. Un mundo sin abismos entre hombre y bruto ni entre hombre y hombre. Un mundo con momentos para el juego.

Quen é Xesucristo para ti..??

Hai 2.000 anos, un home de Galilea preguntou ao pequeno grupo de amigos que o acompañaban: “Quen di as xentes que son eu?” A resposta foi moi variada: “Uns, que Xoán Bautista; outros que Elías, e outros, que un dos profetas” Pasaron 20 séculos, e a historia aínda non se puxo de acordo para dar unha resposta unánime. Entón ninguén sospeitaba que aquel mozo aldeán fose un personaxe tan importante. Era un incomprendido. Os violentos atopábano débil e manso. Os encargados da orde xulgábanos perigoso. A xente culta desprezábao e temíao. Os poderosos rían del.

Eran moitos os que escoitaban a súa predicación, pero á maioría interesáballes máis o pan que repartía, que a doutrina que ensinaba. Cando o levaron aos tribunais, todos o abandonaron: só a súa Nai e tres ou catro amigos máis, acompañárono na súa agonía. Parece que todo esqueceríase baixo a lousa do sepulcro, agora baleiro. Con todo, a historia segue virando ao redor da súa figura. Os historiadores continúan citando os acontecementos en referencia a este personaxe: X anos antes, ou despois de Xesucristo din ao datar os seus artigos informativos. 

Media humanidade confesa as súas crenzas en referencia ao mártir do Gólgota. Os libros que se publican non esquecen unha referencia a Xesús. A súa vida inspirou máis da metade da arte que actualmente promove o turismo universal, para contemplar as marabillas do mundo.

Cada ano, miles de persoas deixan patria e fogar, para seguilo a El, ingresando no que se chama canonicamente “Vida consagrada”, que implica a práctica dos votos de pobreza, castidade e obediencia. Por El morreron incontables mártires. A El amárono moitos homes de fe, que se desprazaron a afastadas terras, para predicar a outros pobos, a mensaxe de salvación que Xesucristo quere regalar a todo o mundo.

Ao longo da historia, a xente preguntouse quen é este personaxe que arrastra á entrega total ou ao odio frontal. Moitas das respostas dadas polos homes foron desacertadas. Por iso, e para emendar erros, o Señor pregúntanos aos cristiáns de hoxe: “E vós quen dicides que son eu?”. Nós asumimos a fe dos Apóstolos e contestamos: “Ti es o Mesías, o Fillo de Deus vivo”. Estamos certos desta verdade, porque así nolo demostrou El coas súas obras. A súa vida trasparenta a súa divindade e o seu infinito amor. Nós os cristiáns deste mundo secularizado, que somos á vez causantes e vítimas desta situación relixiosamente empobrecida tomemos o exemplo de María e das pouquísimas persoas que acompañaron a Xesús na súa agonía.

Tomemos exemplo para que nós, que estamos a padecer a pandemia dunha fe descafeinada, demostremos que, se o noso corazón é rico en defensas de vitalidade cristiá, poderemos resistir a todo contaxio de calquera coronavirus que poña en perigo a supervivencia da nosa actitude cristiá.

 

miércoles, 19 de agosto de 2020

DIOS TE QUIERE, ESTÁS SIEMPRE TENSO, HIJO MÍO..

Nos gusta decir que Dios es un Padre, y nos dirigimos a Él con estas palabras que su Hijo nos ha enseñado: «Padre nuestro». Cuando recitamos el Credo, confesamos: «Creo en Dios Padre Todopoderoso». Pero algunos estamos muy lejos de ser coherentes con esa consoladora verdad de fe. ¿Por qué nos cuesta tanto confiar totalmente en nuestro Padre Dios?

Es como si no acabáramos de creer que de verdad es nuestro Padre, que de verdad es omnipotente y que nosotros somos de verdad sus hijos. No hijos en un sentido metafórico, sino real. Para que nosotros pudiéramos ser hijos de Dios, Cristo murió en una Cruz. Nos ha hecho hijos al precio de su Sangre. Jesús no entregó su vida por una metáfora.

Cualquier padre bueno se quejaría si viese que su hijo pequeño no confía en él. El poeta Charles Péguy (18731914) pone en los labios de Dios unas palabras que expresan su queja por nuestra falta de confianza. Me he tomado la libertad literaria de modificarlas un poco:

«Yo te conozco bien, hijo mío. Soy yo quien te ha hecho…

Yo sé llevarte de la mano. Es mi oficio…

Mira, se te puede pedir mucho corazón, mucha caridad, mucho sacrificio.

Tienes mucha fe y mucha caridad.

Pero lo que no se te puede pedir, ¡vaya por Dios!, es un poco de esperanza.

Un poco de confianza, vaya, un poco de relajación.

Un poco de entrega, un poco de abandono en mis manos.

Un poco de renuncia a tus preocupaciones. Estás siempre tenso, hijo mío».

Estamos tensos porque nos preocupan muchas cosas: el pasado y el futuro, los problemas que tenemos que resolver en un plazo fijo, los planes que hemos comenzado y que no conseguimos terminar, la salud, la seguridad, el dinero, los hijos, los padres ancianos. Estamos tensos porque pensamos que todo depende de nosotros, y no confiamos en la ayuda de nuestro Padre.

Es lógico que Dios se queje de nuestra poca confianza. A veces, para lograr que confiemos más, nos hace experimentar de modo especial la ineficacia o la debilidad. No lo hace para amargarnos la vida, sino para que nos abandonemos de verdad en su sabiduría, en su poder y en su amor.

Señor, creo que Tú conoces el pasado y el futuro, y has diseñado un plan maravilloso para cada uno de tus hijos, para mí. Creo que tienes un poder que no conoce límites y que pones a mi servicio. Creo que sientes por mí un amor más grande y más tierno que el de todas las madres del mundo juntas; un amor que se vuelca en mí, como si fuese tu único hijo.

Concédeme, Señor, eso que me pides: un poco de entrega a tu voluntad, de abandono en tus manos, de renuncia a mis deseos de controlarlo todo, de entenderlo todo y de llegar a todo.

 

 TOMÁS TRIGO


O FEITO DIFERENCIAL AUTONÓMICO OU NON TANTO...

Os usos propagandísticos dos nosos líderes autonómicos utilizan profusamente a expresión do Feito Diferencial desta ou doutra autonomía.Vaia por diante que me parece sabia, xusta, eficiente e respectuosa coa dignidade da persoa humana a ensinanza eclesial do principio de subsidiariedade, que afirma que o que pode facer, solucionar unha persoa ou un grupo pequeno non o debe realizar unha instancia superior. Este principio equivale á autoxestión. Significa, por exemplo, que se está a favor da autonomía das familias á hora de xestionar o tipo de educación para os seus fillos e a dos colexios fronte ao Ministerio de Educación, ou os Municipios ante as Autonomías.

A insistente teima sobre o Feito Diferencial non se corresponde realmente coa realidade como intentaremos mostrar a continuación, pero si que máis ben encerra un egoísmo corporativista oligárquico que vén manter o histórico e denigrado caciquismo de séculos pasados.

A pandemia da Covid 19 descubriunos que as residencias de maiores e discapacitados, que son competencia das Autonomías, están en moitos casos en mans de multinacionais, sen distinción de nacionalidades históricas ou non, gobernadas por PP ou PSOE (con Podemos), ou PNV, ou catalanistas, como vemos a modo de exemplo:

-DomusVi (capital francés e inglés), que ten 198 centros e 25.000 prazas, presente nas 17 autonomías.

-CLECE (da construtora ACS da que o presidente do Real Madrid, Florentino Pérez, posúe o 12,52% da propiedade), xestiona 145 Residencias, 92 Centros de Día e unhas 17.000 prazas. Presente en todas as Comunidades Autónomas menos Galicia, Asturias e Navarra.

–VITALIA HOME: 3 Sociedades Limitadas con sé en Jersey son os seus accionistas principais con case o 25% do seu capital cadansúa. Posúe 51 Residencias e case 8.000 prazas en 8 comunidades.

-Ballesol S.A. Os 3 donos da aseguradora Santa Lucía teñen sobre o 67% do capital e son dos cen españois máis ricos. Posúen 46 Residencias en 12 autonomías e máis de 7.300 camas.

–AMAVIR: 41 residencias (da familia Mulliez, 5ª fortuna de Francia cun patrimonio de 32.000 millóns €), presente en sete comunidades. Xestiona 6.223 prazas.

Outras multinacionais: Colisée (50), Orpea (49), Sanitas Maiores (47)…

As empresas que xestionan o lixo das cidades son de multinacionais da construción como ACS (Urbaser), FCC (das irmáns Koploviz) etc. Un concello gobernado polo BNG outorgoulle a recollida do lixo á multinacional FCC con sé en Madrid encarecendo o custo nun 50%.

Ou a xestión da auga que a multinacional española FCC Aqualia S.A. leva nuns 500 municipios (incluídas 9 capitais de provincia e cidades importantes como Vigo, Alcalá de Henares, Jerez de la Frontera, Mérida, Alcoi, Lloret de Mar, Ponferrada, Medina del Campo…).

En canto a compras, vemos que practicamente en tódalas autonomías teñen Zara, o Corte Inglés… visten o mesmo tipo de vaqueiros… compran os mobles “da república independente da túa casa” (Ikea, fundada en Suecia en 1943), que está asentada en máis de 12 comunidades autónomas.

En alimentación tódalas autonomías teñen unha porcentaxe importante en produtos de Unilever, Nestlé, Gallina Blanca.. ou tendas de Carrefour, Mercadona, Eroski, Alcampo…

Se miramos no que se bebe, pois practicamente o mesmo nos diversos lugares e seguro que un aposta a ganador de que en ningún bar ou tenda de bebidas faltará a consabida Coca-Cola ou Pepsi.

Cando analizamos os equipos de fútbol da tribo (cidade), vese que case ningún xogador é nativo. Pertencen a 10 ou 15 nacións, vísteos unha multinacional de USA (Nike) ou Alemaña (Adidas, Puma) que fabrican a roupa no Terceiro Mundo (Asia…) e as letras que levan nas camisetas refírense a empresas asentadas en Xapón, Emiratos Árabes…

A base cultural de películas, series, músicas vén ser exactamente a mesma, con idioma distinto algunhas veces. Os modos de vida e diversión tamén son intercambiables.

Ao final, o que termina diferenciando ás autonomías é o nome do “cacique” correspondente, pero frecuentemente non tanto a maneira de exercer o poder. Con eses “xefes” xérase unha oligarquía que vive á conta dos empobrecidos aparentando ser os seus benfeitores.

Canto se necesita que exerzamos a nosa liberdade e responsabilidade na consecución do Ben Común para todos!! Ser protagonistas e xestionar o que nos pertence con responsabilidade para todos!!

 Antón Negro

Delegado episcopal de Cáritas.


martes, 4 de agosto de 2020

P IMPLICA Q

Quedan afastados xa os meus anos de Universidade onde puiden aprender algo de Lóxica de mans da Compañía de Xesús. Nunca lles estarei demasiado agradecido. Aínda desde a lembranza gardo algúns dos conceptos máis básicos desta disciplina tan apaixonante e tan apegada ao ser humano.

Que é a verdade?, preguntábase Pilatos. Pregunta para nada baladí, que desde a Lóxica recibe múltiples e variadas aproximacións. Que boa e sa a pluralidade. A lóxica axúdanos a tomar decisións lóxicas, permítanme a tautoloxía, e achéganos á verdade, entendámola como a entendamos.

Por acudir ás fontes, tamén nesta cuestión bótanos unha man o bo de Aristóteles cando na súa Metafísica dános unha maxistral lección de lóxica, a saber: “Dicir do que non é que é, ou do que é que non é, é falso, e dicir do que é que é, ou do que non é que non é, é verdadeiro”. Gran tipo este Aristóteles.

Vivimos a época da verdade como imaxe, rodeados de vídeos: que se Facebook, que se YouTube, que se WhatsApp… que se os noticiarios de todas as cadeas de TV… e hai unhas cantas… Nos vídeos hai de todo, algúns mellores que outros. Algúns enganosos, ou construídos a base dun curta e pega que fai que a verdade quede diluída, difuminada ou cercenada en función de intereses concretos. Mesmo medios de comunicación máis ou menos públicos, aparecen en ocasións como abertamente parciais nas súas opinións e non só nas súas imaxes. Non estaría de máis un cadriño para poder decidir que medios de comunicación financiamos cos nosos impostos.

Algúns á nosa época posmoderna, denomínana xa, a época da posverdade. Mesmo en filosofía política hai quen fala xa de posdemocracia. Onde imos chegar! Hoxe falamos de cidadanía; bonito concepto, aínda que un servidor, próximo á reflexión filosófico-política da Escola de Frankfurt, prefira seguir referíndose ao conxunto da sociedade como pobo, sendo este un concepto en desuso nesta nosa época lábil. O pobo, e só el, (tampouco nos gustan os poderes fácticos, que como as meigas habelos hainos) o que ten, polo menos até agora, a capacidade de decidir sobre as cousas que lle afectan. Como diría. Habermas, os afectados sobre algo teñen que decidir sobre ese algo.

Hai unha cuestión que afecta de cheo ao núcleo da sociedade: a educación, o ensino. Os que temos fillos sabémolo. Segundo un acertado proverbio africano “necesítase a toda a tribo para educar a un neno”. Non sobra ninguén!

Oito leis educativas desde a tan traída e levada Transición. Aí imos sobrados… Enténdanme a ironía. Pero, a que non saben un dos poucos denominadores comúns a todas elas? A demanda social polo ensino da relixión. Direino en forma de siloxismo para facerlle as honras ao título dese escrito:

Se a escola ten que atender nos seus ensinos á demanda social (o que o pobo pide) e a sociedade demanda -maioritariamente- o ensino da relixión, daquela a escola ten que ofertar ese ensino.

Isto é así, máis aló da colocación, máis acertada ou menos, dos cadriños de elección da materia nos itinerarios formativos ou da consideración que se poida ter sobre se esta elección supón unha perda de tempo ou non.

Falando de cadriños… Será que a solidariedade ou a xustiza entenden de crenzas? Non creo. Coñezo CARITAS desde a infancia e xamais vin que se lle pedise a ningún solicitante de axuda un carné, unha determinada filiación… ou se lle preguntase por cal dos dous cadriños defínese no IRPF ou se marca os dous, cousa que quen isto escribe ten por costume.

Pois terminamos como empezamos… que a lóxica é iso, lóxica. E a verdade, tamén e que benditos cadriños. Onde hai cadriños cheira a liberdade Que P implica q, é así que p, daquela q.

Queque Bayo,

Profesor de Teoría do Coñecemento na UESD

 


jueves, 23 de julio de 2020

Documento sobre a mision evanxelizadora da Igrexa

El Vaticano pide una renovación de las parroquias para que sean el "centro propulsor de la evangelización"

La Congregación para el Clero ha hecho pública la Instrucción “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia” promulgada el pasado 29 de junio. El documento, según informa la Santa Sede en su boletín, trata el tema de la pastoral de las comunidades parroquiales, de los diferentes ministerios clericales y laicos, con el signo de una mayor corresponsabilidad de todos los bautizados.

INTRODUCCIÓN

1. La reflexión eclesiológica del Concilio Vaticano II y los notables cambios sociales y culturales de los últimos decenios han inducido, a diversas Iglesias particulares, a reorganizar la forma de encomendar la cura pastoral de las comunidades parroquiales. Esto ha permitido iniciar experiencias nuevas, valorando la dimensión de la comunión y realizando, bajo la guía de los pastores, una síntesis armónica de carismas y vocaciones al servicio del anuncio del Evangelio, que corresponda mejor a las actuales exigencias de la evangelización. 

El Papa Francisco, al inicio de su ministerio, recordaba la importancia de la “creatividad”, que significa «buscar caminos nuevos», o sea «buscar el camino para que el Evangelio sea anunciado»; al respecto, concluía el Santo Padre, «la Iglesia, también el Código de Derecho Canónico nos da tantas, tantas posibilidades, tanta libertad para buscar estas cosas»[1].

2. Las situaciones descritas por esta Instrucción representan una preciosa ocasión para la conversión pastoral en sentido misionero. Es, ciertamente, una invitación a las comunidades parroquiales a salir de sí mismas, ofreciendo instrumentos para una reforma, incluso estructural, orientada a un estilo de comunión y de colaboración, de encuentro y de cercanía, de misericordia y de solicitud por el anuncio del Evangelio. 

1. LA CONVERSIÓN PASTORAL

3. La conversión pastoral es uno de los temas fundamentales en la “nueva etapa evangelizadora”[2] que hoy la Iglesia está llamada a promover, para que las comunidades cristianas sean centros que impulsen cada vez más el encuentro con Cristo.

Por ello, el Santo Padre indica: «Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: “¡Dadles vosotros de comer!” (Mc 6,37)»[3].

4. Impulsada por esta santa inquietud, la Iglesia, «fiel a su propia tradición y consciente a la vez de la universalidad de su misión, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y a las diferentes culturas»[4]. En efecto, el encuentro fecundo y creativo del Evangelio y la cultura conduce a un verdadero progreso: por una parte, la Palabra de Dios se encarna en la historia de la humanidad, renovándola; por otra, «la Iglesia […] puede enriquecerse, y de hecho se enriquece también, con la evolución de la vida social»[5], al punto de profundizar la misión confiada por Cristo, para expresarla mejor en el tiempo en que vive.

 5. La Iglesia anuncia que el Verbo «se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1, 14). Esta Palabra de Dios, que ama morar entre los hombres, en su inagotable riqueza[6] ha sido acogida en el mundo entero por diversos pueblos, promoviendo sus más nobles aspiraciones, entre otras el deseo de Dios, la dignidad de la vida de cada persona, la igualdad entre los seres humanos y el respeto por las diferencias dentro de la única familia humana, el diálogo como instrumento de participación, el anhelo de la paz, la acogida como expresión de fraternidad y solidaridad, la tutela responsable de la creación[7].

Es impensable, por tanto, que tal novedad, cuya difusión hasta los confines del mundo aún no ha sido completada, se desvanezca o, peor aún, se disuelva[8]. Para que el camino de la Palabra continúe, se requiere que en las comunidades cristianas se adopte una decidida opción misionera, «capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación».

 II. LA PARROQUIA EN EL CONTEXTO CONTEMPORÁNEO

6. Esta conversión misionera, que conduce naturalmente también a una reforma de las estructuras, implica en modo particular a la parroquia, comunidad convocada en torno a la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía.

La parroquia posee una larga historia y ha tenido desde los inicios un rol fundamental en la vida de los cristianos y en el desarrollo y en la acción pastoral de la Iglesia; ya en los escritos de San Pablo se puede entrever la primera intuición de ella. Algunos textos paulinos, en efecto, muestran la constitución de pequeñas comunidades como Iglesias domésticas, identificadas por el Apóstol simplemente con el término “casa” (cfr., por ejemplo, Rm 16, 3-5; 1 Cor 16, 19-20; Fil 4, 22). En estas “casas” se puede reconocer el nacimiento de las primeras “parroquias”.

7. Desde su surgimiento, por tanto, la parroquia se plantea como respuesta a una precisa exigencia pastoral: acercar el Evangelio al pueblo a través del anuncio de la fe y de la celebración de los sacramentos. La misma etimología del término hace comprensible el sentido de la institución: la parroquia es una casa en medio de las casas[10] y responde a la lógica de la Encarnación de Jesucristo, vivo y activo en la comunidad humana. Así pues, visiblemente representada por el edificio de culto, es signo de la presencia permanente del Señor Resucitado en medio de su Pueblo.

8. La configuración territorial de la parroquia, sin embargo, hoy está llamada a confrontarse con una característica peculiar del mundo contemporáneo, en el cual la creciente movilidad y la cultura digital han dilatado los confines de la existencia. Por una parte, la vida de las personas se identifica cada vez menos con un contexto definido e inmutable, desenvolviéndose más bien en “una aldea global y plural”; por otra, la cultura digital ha modificado de manera irreversible la comprensión tanto del espacio como del lenguaje y los comportamientos de las personas, especialmente de las generaciones jóvenes.

Además, es fácil hipotetizar que el constante desarrollo de la tecnología modificará ulteriormente el modo de pensar y la comprensión que el ser humano tendrá de sí mismo y de la vida social. La rapidez de los cambios, el sucederse de los modelos culturales, la facilidad de los traslados y la velocidad de la comunicación están transformando la percepción del espacio y del tiempo.

9. La parroquia, como comunidad viva de creyentes, está inserta en este contexto, en el cual el vínculo con el territorio tiende a ser siempre menos perceptible, los lugares de pertenencia se multiplican y las relaciones interpersonales corren el riesgo de disolverse en el mundo virtual, sin compromiso ni responsabilidad hacia el propio contexto relacional.

10. Hoy se advierte que tales variaciones culturales y la cambiante relación con el territorio están promoviendo en la Iglesia, gracias a la presencia del Espíritu Santo, un nuevo discernimiento comunitario, «que consiste en el ver la realidad con los ojos de Dios, en la óptica de la unidad y de la comunión»[11]. Es, por ello, urgente involucrar a todo el Pueblo de Dios en el esfuerzo de acoger la invitación del Espíritu, para llevar a cabo procesos de “rejuvenecimiento” del rostro de la Iglesia.

III. EL VALOR DE LA PARROQUIA HOY

11. En virtud de dicho discernimiento, la parroquia está llamada a acoger los desafíos del tiempo presente, para adecuar su propio servicio a las exigencias de los fieles y de los cambios históricos. Es preciso un renovado dinamismo, que permita redescubrir la vocación de cada bautizado a ser discípulo de Jesús y misionero del Evangelio, a la luz de los documentos del Concilio Vaticano II y del Magisterio posterior.

12. Los Padres conciliares, en efecto, escribían con amplitud de miras: «El cuidado de las almas ha de estar animado por el espíritu misionero»[12]. En continuidad con esta enseñanza, San Juan Pablo II precisaba: «La parroquia ha de ser perfeccionada e integrada en muchas otras formas, pero ella sigue siendo todavía un organismo indispensable de primaria importancia en las estructuras visibles de la Iglesia», para «hacer de la evangelización el pivote de toda la acción pastoral, cual exigencia prioritaria, preminente y privilegiada»[13]. Luego, Benedicto XVI enseñaba que «la parroquia es un faro que irradia la luz de la fe y así responde a los deseos más profundos y verdaderos del corazón del hombre, dando significado y esperanza a la vida de las personas y de las familias»[14]. Finalmente, el Papa Francisco recuerda que «a través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización»[15].

13. Para promover la centralidad de la presencia misionera de la comunidad cristiana en el mundo[16], es importante replantear no solo una nueva experiencia de parroquia, sino también, en ella, el ministerio y la misión de los sacerdotes, que, junto con los fieles laicos, tienen la tarea de ser “sal y luz del mundo” (cfr. Mt 5, 13-14), “lámpara sobre el candelero” (cfr. Mc 4, 21), mostrando el rostro de una comunidad evangelizadora, capaz de una adecuada lectura de los signos de los tiempos, que genera un testimonio coherente de vida evangélica.

14. A partir precisamente de la consideración de los signos de los tiempos, a la escucha del Espíritu es necesario también generar nuevos signos: habiendo dejado de ser, como en el pasado, el lugar primario de reunión y de sociabilidad, la parroquia está llamada a encontrar otras modalidades de cercanía y de proximidad respecto a las formas habituales de vida. Esta tarea no constituye una carga a soportar, sino un desafío para ser acogido con entusiasmo.

15. Los discípulos del Señor, siguiendo a su Maestro, en la escuela de los Santos y de los Pastores, han aprendido, a veces a través de duras experiencias, a saber esperar los tiempos y los modos de Dios, a alimentar la certeza que Él está siempre presente hasta el final de la historia, y que el Espíritu Santo – corazón que hace latir la vida de la Iglesia – reúne los hijos de Dios dispersos por el mundo. Por eso, la comunidad cristiana no debe tener temor a iniciar y acompañar procesos dentro de un territorio en el que habitan culturas diversas, con la confiada certeza que para los discípulos de Cristo «nada hay genuinamente humano que no encuentre eco en su corazón»[17].


miércoles, 22 de julio de 2020

Google Arts & Culture expón o Portico da Gloria virtual

  • Google Arts & Culture es una nueva forma inmersiva de experimentar el arte, la historia, la cultura y las maravillas del mundo de más de mil organizaciones en todo el mundo.
  • Desde el año 2017, la Fundación Catedral de Santiago cuenta con un apartado propio en Google Arts & Culture en el que ofrece diversas exposiciones y recorridos virtuales sobre sus colecciones artísticas
  • Se han diseñado cuatro exposiciones temáticas sobre el Pórtico de la Gloria que ayudan a conocer mejor esta obra cumbre del arte medieval, su programa iconográfico, secretos y el proyecto de restauración finalizado en el año 2018.  

Durante los meses en que la crisis sanitaria producida por el Covid19 ha confinado a parte de la población mundial y limitado la circulación y el acceso a museos y monumentos, las instituciones museísticas han reforzado su presencia virtual a través de las diferentes soluciones que ofrece internet y las nuevas tecnologías.

Desde el año 2017, la Fundación Catedral de Santiago y Google, llevan a cabo un programa de colaboración que ha permitido la difusión de algunos de los aspectos más destacados del patrimonio cultural de la catedral de Santiago a través de un apartado monográfico en Google Arts & Culture, en donde se ofrecían, hasta ahora, cuatro exposiciones virtuales dedicadas, respectivamente, al Camino de Santiago, el Museo Catedral, el proyecto del Maestro Mateo y los tapices de Goya, los cuales fueron fotografiados con la tecnología Gigapixel, un potente proceso de captura que permite imágenes en la más alta resolución; también varios recorridos virtuales por espacios del Museo, el Palacio de Gelmírez y el Museo de Arte Sacro de Santa María la Real de Sar, espacio gestionado por la Fundación Catedral a través de su programa Compostela Sacra.

Completando esta presencia virtual del patrimonio catedralicio, la Fundación Catedral presenta ahora en Google Arts & Culture una nueva fase en su programa de colaboración, en la que se ha trabajado, en los últimos meses, con el Pórtico de la Gloria como elemento de referencia. Este proyecto virtual sobre el Pórtico ofrece como resultado cuatro exposiciones temáticas a través de las cuales se puede conocer en profundidad esta obra cumbre del arte medieval, su mensaje, programa iconográfico, aspectos más desconocidos y, también, datos sobre el complejo proyecto de restauración que, con el mecenazgo de la Fundación Barrié, se desarrolló entre los años 2006 y 2018, permitiendo la recuperación de este conjunto.

La primera de estas exposiciones lleva por título El Pórtico de la Gloria, la obra cumbre del Maestro Mateo y permite conocer el relato apocalíptico y salvífico que se inicia en la cripta y se desarrolla a través de las estatuas y los relieves de una obra maestra del arte universal; la segunda, Decodificando el Pórtico de la Gloria, se centra en el discurso iconográfico desarrollado por el Maestro Mateo a través de las figuras adosadas en su triple arcada. Le sigue La desaparecida fachada al final del Camino, donde el visitante podrá conocer algunos de los aspectos menos conocidos del Pórtico de la Gloria, los cuales completan el programa iconográfico de este espacio sacro único. Por fin, este bloque dedicado al Pórtico mateano se completa con una exposición virtual dedicada al proceso de restauración y, de manera especial, al trabajo de investigación realizado sobre las diferentes capas de policromía del conjunto.

En este proyecto, dirigido por el Director técnico del Museo Catedral, han participado, como parte de su periodo formativo, varios alumnos en prácticas de los másteres en Gestión Cultural y en Estudios Medievales, así como del Grado en Historia del Arte de la Universidad de Santiago.

Todas estas exposiciones virtuales se encuentran disponibles, en castellano e inglés, a través del enlace https://artsandculture.google.com/partner/cathedral-of-santiago-de-compostela, desde donde la catedral de Santiago abre sus colecciones artísticas al mundo gracias a los recursos que Google pone a su disposición. Todo ello, se complementa con el catálogo digital del Museo, realizado con la colaboración del programa O teu Xacobeo de la Xunta de Galicia (https://museocatedraldesantiago.es)  y se irá completando próximamente con nuevos contenidos digitales sobre la historia y el arte de la catedral de Santiago.

 


Profetismo e Cristianismo

A historia humana está saturada de antinomias: o ben e o mal; a xustiza e a inxustiza; o perdón e a vinganza; o poder e a escravitude… e na historia da salvación cobra especial notoriedade o binomio “Realeza e Profetismo”, coas connotacións de abuso do poder por parte da autoridade, e de denuncia por parte do profetismo. O poder corre o risco de autovalorarse, arrogándose atribucións que non lle corresponden, e descoidando o labor de promocionar a comunidade na súa dimensión humana e cristiá.

Pero tamén o profetismo pode corromperse. A súa misión é ser a voz do pobo e, no seu nome, debe denunciar as inxustizas dos xerarcas cos seus subordinados. Para exercer acertadamente o seu labor, o profeta coide non contaxiarse do espírito das clases dominantes, que en ocasións, máis que dar solucións aos problemas do pobo, buscan denunciar á autoridade de quenda, para que a xustiza a sancione como culpable. Con iso estariamos a pór sobre a mesa o binomio “xuíz- acusado”, e a misión do profeta non é reclamar castigo para o causante do mal, senón buscar solucións ás carencias da comunidade, corrixindo cordialmente aos axentes do ben común, polo descoido dos seus labores.

Non esquezamos que o profeta non fala en nome propio, senón en nome de Deus. E Deus non toma a adarga para protexerse do agresor, e menos empuña a espada para ferir ao agresor, senón que tende a man para levantar ao caído e ofrécelle perdón a quen causou feridas.

Pois iso mesmo debe facer o profeta: utilizar o binomio “xuíz-acusado”, desde a perspectiva do pai misericordioso co seu fillo pródigo. Este non achou a casa paterna pechada baixo sete chaves, senón expedita para recibilo, e os brazos do seu pai abertos para abrazalo, e ambiente de festa no fogar, porque o fillo que se fora, volveu a casa.

Así debe actuar o profetismo, converténdose ao amor fraterno do acusado, para que este se convertase á comuñón acolledora da Igrexa.

Denunciar non é acusar. O que denuncia advirte dalgunha deficiencia co fin de emendala. O que acusa delata ao acusado dalgún delito, co fin de que a autoridade competente lle impoña o oportuno correctivo legal.

Para que todo isto leve á práctica, o Papa Francisco róganos que nos convertamos a Xesucristo, para que El sexa o noso modelo; que nos acheguemos aos irmáns e falémoslles ao corazón, sen ferir os seus sentimentos, e que denunciemos os desaxustes do momento, sen culpar deles a ninguén, senón asumindo cos demais, a responsabilidade que a todos nos incumbe.

Indalecio Gómez

Cóengo da Catedral de Lugo

 


lunes, 13 de julio de 2020

O ESTADO ACONFESIONAL LAICO E O NACIONALISMO

Cando se fala de Estado Aconfesional, xeralmente pénsase que iso só ten que ver coa cuestión relixiosa. Nun Estado Laico por definición ten que haber liberdade relixiosa tanto para crer e practicar a relixión como para cambiala ou non ter ningunha. Pero non debemos esquecer que a ampla realidade das crenzas abarca outros campos como a cultura, a política, e as diversas ideoloxías. Polo tanto, o mesmo cabe dicir da liberdade de pensamento e de ideoloxía. Un goberno democrático auténtico non debe ter pretensións de impor a súa ideoloxía ós cidadáns, o que si fan as ditaduras.

Diversos gobernos españois na historia pretenderon impor a súa mentalidade e ideoloxía, con escaso éxito. O franquismo atopouse que ó final as universidade estaban en mans dos marxistas. Os 14 años de Felipe González e as súas varias leis educativas deron como resultado que unha porcentaxe significativa dos mozos votaran a Aznar… Non esquezamos que Deus nos fixo para a liberdade, mesmo contra El, por iso dicía Sto. Agostiño: “Deus que te creou sen ti non te salvará sen ti”

Agora preténdese impor a ideoloxía de xénero a través de certas leis e as súas sancións. Ante iso dúas ideas: 

1) Iso é un atropelo desde o poder, pois atenta contra a liberdade de pensamento e de ideoloxía. O Goberno non está para moldear ideoloxicamente ós cidadáns senón para servir á sociedade respectando os seus dereitos.

2) Tampouco terán éxito duradeiro nesa pretensión, pois como dicía o Quixote “a liberdade é o don máis prezado que concederon os ceos ós homes”.

Pero vaiamos o tema: ¿Que cabe dicir do nacionalismo nun Estado Aconfesional e Laico? Entendo que nunca se deben confundir Nación e Pobo, tampouco o Pobo coa Oligarquía que vive del.

Os nacionalistas en xeral atribúense a representación de tódolos que viven nun territorio, xa que coñecen a misión histórica desa nación e, por tanto, teñen dereito a implantala para todos. É máis, soen pensar que os traidores á Patria (a súa misión), á Nación, tal como eles a entenden, non teñen dereito a decidir sobre ela. Exemplo desta argumentación vímola no chamado “procés” de Cataluña e de maneira máis tráxica con ETA. Por iso cando falan de decisión democrática de vascos, cataláns… debe entenderse dos que non son traidores á Patria, ou que non son vítimas do que chaman “auto-odio”. Certo que o auto-odio hai que curalo, xa que é unha forma de autoagresividade e necesitaríase tratamento psicolóxico ou psiquiátrico segundo o caso. Ademais, para contextualizar un pouco as afirmacións precedentes, xa na lexislación española pénase ata co cárcere os “delitos de odio”.

Reflexións semellantes habería que facer sobre os nacionalismos nos Estados-Nación de diversos países (España, Alemaña…), que levan á xenofobia, ó racismo, etc. Neste e no anterior caso pouco se respecta o artigo 13 da Declaración dos Dereitos Humanos (ONU 10-XII-1948) que di: “1) Toda persoa ten dereito a circular libremente e a elixir residencia no territorio dun Estado. 2) Toda persoa ten dereito a saír de calquera país, mesmo do propio, e a regresar ó seu país”.

Nun Estado Democrático Aconfesional todo cidadán debe poder vivir cos mesmos dereitos “sentíndose” nacionalista ou apátrida, ou internacionalista, ou estranxeiro, ou ser dos que “toman parte en todo como cidadáns e todo o soporta como estranxeiros; toda terra estraña é para eles patria e toda patria terra estraña” (Epístola a Diogneto), como tamén sendo da ideoloxía que sexa, sempre que esa non leve a atentar contra os dereitos doutras persoas.

Un Estado Laico e Democrático debe fomentar a liberdade relixiosa evidentemente, e tamén a de ideoloxía, pensamento e asociación como afirma a Declaración dos Dereitos Humanos nos artigos:

-18, “Toda persoa ten dereito á liberdade de pensamento, de conciencia e de relixión”

-19: “Todo individuo ten dereito á liber­dade de opinión e de expresión; este dereito inclúe o de non ser molestado a causa das súas opinións, o de investigar e recibir informacións e opinións, e o de difundilas, sen limitación de fronteiras, por calquera medio de expresión”.

-20: “1) Toda persoa ten dereito á liber­dade de reunión e de asociación pacíficas. 2) Ninguén poderá ser obrigado a pertencer a unha asociación”.

As persoas poden ser nacionalistas, pero un Estado Laico non pode selo. O Estado ten que  recoñecer o protagonismo das persoas e as súas asociacións na vida pública, así como o protagonismo das entidades administrativas máis próximas ó suxeito: parroquias ou barrios, concellos. comarcas, provincias… co obxectivo de socializar y distribuír o poder, como corresponde a unha democracia.

Antón Negro 

Sacerdote e sociólogo


jueves, 9 de julio de 2020

MOMENTOS ÚNICOS

"Mientras me sirvo su café y me regala los oídos me convenzo de que está viva y dispuesta a seguir estándolo, siquiera para unos pocos"

"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas"

(Mt 11, 25-30)

 Acaba de volver del hospital. Acumula ingresos y altas. Cada vez que sale tiene menos tiempo para regresar. Cada vez que sale vale más su tiempo porque dura menos. Y ahí estoy yo, testigo y compañero de sus días, unos mejores que otros y a la espera siempre de una visita inesperada o de un teléfono que suene acaso a buena hora. Cuando el tiempo vale de veras, cuando no se limita a pasar mientras la vida florece en otra parte, se mide no por semanas ni por meses. Se mide por días. Cada día es entonces diferente. Tiene sabor y aroma inconfundibles.

No soporta grandes dolores. Las suyas son dolencias que, más que doler, cansan. Contra el dolor hay alivio. Contra el cansancio, no. Uno puede llegar a cansarse de estar siempre cansado, a abandonarse en el puro agotamiento y desconectar del incansable mundo como un aparato eléctrico en desuso. Es el temido momento en que se vuelve aquello que nunca quisiera llegar a ser para los suyos: un estorbo, un trasto viejo.

No es así en su caso. Ella no ha llegado a eso todavía. Mientras me sirvo su café y me regala los oídos me convenzo de que está viva y dispuesta a seguir estándolo, siquiera para unos pocos. Pasa mucho tiempo sola y por eso, para ella, hay momentos que son únicos. Son como remansos en los que el río de sus largos años ofrece sus aguas al cansado y al sediento: "venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviare". Yo llego y me siento a su mesa. Escucho sus palabras y después su voz desde otro mundo porque el sueño me ha traído y dejado en algún sitio entre recuerdos olvidados.

El misterio de los sueños que revelan ha ocultado la humildad del sueño y su poder revelador. Los sueños revelan secretos a los grandes de este mundo: a los reyes, los profetas y cuantos se sienten elegidos. El sueño del cansado, del que no ha dormido bien o bastante, del que no puede ya con la tarde después de la comida, revela a todos, grandes o pequeños, un secreto a voces: que necesitamos descansar. Nuestras necesidades más elementales nos devuelven a la humilde realidad que somos mientras vivimos en este mundo. Y sabido es que precisamente a los humildes es a quienes ha querido Dios revelar los secretos de su Reino, ocultos a los sabios y entendidos.

Para no cansarse de estar cansado conviene descansar. Ella lo sabe mientras cuenta el secreto de su vida ya vivida. No ha sido fácil para ella pero ha alcanzado una edad que le autoriza a dar sabios consejos. Ni uno solo sale de sus labios, sin embargo. Ni una sola cima que escalar a puro esfuerzo. Escuchar a los mayores te hace sabio. Pero descansar a su lado, sin agobios, te deja ser lo que ya eres: alguien que no puede con la tarde después de la comida y necesita una voz suave que le arrulle. "Le deseo que sea tan feliz como lo he sido yo en la vida", me dice una vez. Nadie conoce la vida como ella y por eso me la entrega, así de clara. En forma de deseo, que es casi una plegaria. Para ella son los días que miden su tiempo más valioso. Para mí, la vida sin medida es lo que espero.

E. Militaru

O ESTADO ACONFESIONAL LAICO E A RELIXIÓN

Nos medios de comunicación atopámonos, ás veces, con algúns políticos que anuncian que non asistirán a unha celebración relixiosa porque España é un Estado aconfesional. Tamén hai “opinadores” profesionais que sosteñen a mesma postura. Pero estas actitudes non teñen fundamento nun Estado Democrático.

S. A. Tocarev no seu libro Historia de las religiones editado na URSS, que en España publicou a editorial comunista Akal (1979), escribe nunha nota do autor ó comezo da obra:

Educar ó home sobre a base das concepcións materialistas científicas é unha das máis importantes tarefas ideolóxicas que debemos realizar durante o período de edificación do comunismo. O programa do PCUS sinala a necesidade de ‘realizar sistematicamente unha ampla propaganda científica ateísta, explicar pacientemente a debilidade das crenzas relixiosas’. Resulta imposible levar a cabo a propaganda ateísta científica se non se coñecen a fondo e seriamente as relixións pasadas e actuais dos diferentes pobos”.

Nun partido de tenis por televisión hai un detalle que case nunca falla para coñecer a procedencia dos tenistas, e é que os que son naturais dos países excomunistas levan xeralmente colgada do pescozo unha cruz. Isto sería a constatación de que a educación estatal atea e (pseudo)científica foi un completo fracaso. Teñen en conta esta realidade obxectiva os que aquí pretenden facer o mesmo?

Se un concello español crea unha Oficina Municipal para apostatar da relixión católica está indo contra o que é un Estado laico ou aconfesional. Ademais converte unha institución do Estado (o Concello) en confesante en temática relixiosa, e en militante anticatólica, ou contra outro grupo relixioso se se dese o caso. Non respecta unha liberdade fundamental dos cidadáns.

Un Estado aconfesional ou laico debe respectar as crenzas relixiosas dos seus cidadáns. Non só respectalas senón tamén facilitar que as poidan practicar tanto persoal como institucionalmente, pois forman parte dos Dereitos Humanos proclamados pola ONU (10-XII-1948) como vemos no artigo 18Toda persoa ten dereito á liberdade de pensamento, de conciencia e de relixión. Este dereito inclúe a liberdade de cambiar de relixión ou de crenza, así como a liberdade de manifestar a súa relixión ou a súa crenza, individual e colectivamente, tanto en público como en privado, pola ensinanza, a prác­ tica, o culto e a observancia”.

Terá alguén dúbidas acerca de que un Estado aconfesional e laico debe promover o exercicio de tódolos Dereitos Humanos? Supoño que non, por tanto, un Estado democrático e laico ten a obriga de favorecer a práctica relixiosa dos crentes, ó igual que tutelar os dereitos dos agnósticos e ateos. Do contrario, estaría tomando postura contra as Convencións Internacionais de Dereitos Humanos e limitando as liberdades humanas máis fundamentais

Unha das definicións máis clara e breve da liberdade relixiosa atopeina en Bieito XVI na súa Mensaxe da Paz para o 1 de xaneiro de 2011: “A liberdade relixiosa significa tamén, neste sentido, unha conquista do progreso político e xurídico. É un ben esencial: toda persoa poderá exercer libremente o dereito a profesar e manifestar, individualmente ou comunitariamente, a propia relixión ou fe, tanto en público como en privado, pola ensinanza, a práctica, as publicacións, o culto ou a observancia dos ritos. Non debería haber obstáculos se quixese adherirse eventualmente a outra relixión, ou non profesar ningunha” (nº 5)

Supoño que ninguén poñerá en cuestión que unha autoridade política ten liberdade para ser dunha relixión e practicala, ou non ser de ningunha. Faltaría máis! Pero en relación ó tema inicial a conclusión non pode ser outra que: a asistencia dunha autoridade a unha celebración relixiosa, no caso de non ser el crente desa relixión ou de ningunha, expresa o respecto e o apoio a uns cidadáns no exercicio lexítimo dos seus dereitos que todo Estado democrático (aconfesional e laico) debe respectar e promover. É máis, nalgunhas circunstancias, para unha autoridade é mesmo unha obriga moral ineludible a súa asistencia, que dificilmente podería delegar noutra persoa.

Antón Negro

Delegado Episcopal de Cáritas